Comienzan las apuestas y los estira y afloja rumbo a una reforma a las pensiones. Existen dos alternativas: una proveniente del sector empresarial encabezada por Carlos Salazar, presidente del CCE, y una más, de Carlos Noriega, titular de la Unidad de Seguros y Pensiones de la Secretaría de Hacienda.

Ambas con una visión en pro del ahorro del trabajador, sólo que una ya está probada, en menor escala, pero viable. Me refiero a la que gestiona el sector empresarial, y cuyos primeros pasos se dieron hace varios años al interior de FEMSA, cuando Carlos Salazar estaba como director, y cuyos frutos siguen al alza.

La de Carlos Noriega, aunque se trata de una reforma a las pensiones mucho más completa, su extensión puede complicar la aplicación y llevarla a empantanarse.

Más cuando se habla que el gobierno federal sería quien administre las pensiones de los trabajadores de menores ingresos, cuyos recursos se destinarían a financiar proyectos de gobierno. Se construiría una estructura de pensiones burocrática, optándose por una política pública del país. Lo cual podría ser desastroso sin una directriz independiente como se lleva hasta ahora.

No hay que olvidar que uno de los grandes lastres en la administración de las afores ha sido la decisión que se tomó en 1996, cuando se estaba gestionando la Ley del SAR, y las autoridades de ese momento, José Ángel Gurría, Carlos Noriega y Guillermo Ortiz, decidieron elevar las semanas de cotización para jubilarse en 1,250 semanas cotizadas, pues imaginaron sería tema de negociación a la baja con sindicatos. Punto que ni siquiera se tocó en ese momento y se quedó tal cual. Siendo en la actualidad uno de los puntos que no permite a los trabajadores tener una mejor pensión.

De ahí la flexibilidad de bajar las semanas de cotización de un trabajador, y que lo contempla la iniciativa de ley a las pensiones proveniente de los empresarios. Misma que, ya tocó base con el presidente Andrés Manuel López Obrador, así como a algunos líderes sindicales, aunque no hay nada escrito.

Dicha iniciativa contempla llevar el nivel de ahorro de 6.5 hasta 15 o 18 por ciento. Niveles que, ya exige la OIT y la OCDE.

Además de bajar las semanas cotizables ante el IMSS, de 1,250 semanas que representan 24 años de trabajo ininterrumpido, a 14 años.

Situación que, de aprobarse, los trabajadores que se pensionen en el 2021 ya verían beneficios tangibles, comenzando por que su pensión podría incrementarse un poco.

De lo contrario, los 41,000 trabajadores que podrán retirarse de trabajar en el 2021, sólo 30% de ellos podrá aspirar a una pensión, equivalente a 30% de su último salario registrado ante el IMSS, que comanda Zoé Robledo.

En tanto, 70% no alcanzará una pensión y deberá retirar sus ahorros en una sola exhibición.

De ahí la urgencia de una reforma a las pensiones que eleve por lo menos al doble las pensiones de los trabajadores y más empleados puedan alcanzar una pensión.

Veremos cómo concluye el tema, ojalá que el enfoque sea una ley que permita avanzar en materia de pensiones. Si no seguiremos viendo los mismos lastres de sexenios anteriores.

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.