La deuda de Evergrande ya cotizaba en niveles sumamente bajos, la tasa de interés que pagaba su deuda hasta el viernes pasado era cerca de 60%; el incumplimiento se anticipaba

Los mercados globales apuntaban el lunes a registrar el mayor ajuste a la baja en lo que va del año. El índice S&P 500 se ajustó a la baja 1.7% ese día, el Dow Jones perdió 1.78% y el NASDAQ 2.19 por ciento.

Los descensos en el punto más bajo llegaron a superar el 5% en el acumulado del mes. Los  mercados que ya manifestaban ciertas dudas y acumulaban factores adversos, se añadió el evento disruptivo del quebranto de la constructora china Evergrande; sin embargo, al día de hoy el efecto nocivo de tal quiebra no hace honor a su nombre. Ni fue tan grande ni parece ser extendido.

El movimiento había roto a la baja el promedio móvil de 50 días en el caso del S&P 500, que durante el año fue el principal soporte del mercado y donde se veían reacciones de compra en episodios anteriores. El tamaño del incumplimiento parecía ser grande, poco más de 300,000 millones de dólares.

No obstante, había cosas que vale la pena matizar. La deuda de Evergrande ya cotizaba en niveles sumamente bajos, la tasa de interés que pagaba su deuda hasta el viernes pasado era cerca de 60%, el incumplimiento se anticipaba.

La posibilidad de que se declarase un default en forma se abrió esta semana, ya que el día de mañana hay un vencimiento relevante de cerca de 85,000 millones de dólares.

En la mañana de ayer, la compañía anunció en un breve comunicado que había negociado acuerdos con algunos acreedores reduciendo el temor de un incumplimiento de gran tamaño.

Es correcto que cerca del 40% de los activos de las familias y otro tanto de los bancos son propiedades inmobiliarias en un mercado que creció desmesuradamente.

No obstante, pensamos que la preocupación relativa a todo el sector puede ser contenida.

Las autoridades en China han mostrado mucha cautela en las declaraciones y mucha agilidad en acciones que pretenden evitar una disrupción en el mercado de deuda y al mismo tiempo el traslado del efecto a los bancos y otras constructoras. Ayer anunciaron la inyección de cerca de 18 mil millones de dólares en su mercado de deuda para estabilizar el asunto.

Lo más probable es que haya una reestructura. Se trata de una empresa que posee activos que pueden ser vendidos y reducir el impacto del incumplimiento en una buena proporción hacia los acreedores.

De este modo, el efecto hacia los mercados financieros, en especial fuera de Asia, parece haber sido contenido. Un ejemplo es el número de búsquedas en Google del término Evergrande que se desplomo más del 70% después del lunes a las 9:00 de la mañana. Al día de ayer apenas se habló del tema. Los inversionistas enfocaron su atención en la Reserva Federal y su decisión de política monetaria.

Ahora bien, no es algo insignificante. Tiene efectos directos en varios asuntos que incumben a los mercados; entre los principales, a mi modo de ver, está la expectativa de crecimiento en China que puede verse afectada en los siguientes trimestres si el estado del sector inmobiliario y las empresas relacionadas se reubica.

El otro más relevante es la confianza en los mercados financieros y la prospección de valor de activos en China. Ya veníamos acarreando los efectos de la decisión de las autoridades para controlar a las grandes empresas con poder monopólico en el sector de tecnología o el comercial.

De acuerdo, el gobierno central puede hacer lo que sea para intervenir el ambiente de negocios y evitar la gestación de una crisis de la magnitud de la que vimos en Estados Unidos en el 2008, pero la gran expectativa y el descuento de la inversión en China tienen una mancha que les hará cotizar a precios más bajos y a reducir el interés de muchos inversionistas en sus negocios.

En cuanto a los mercados globales. Les hacía falta un argumento para retroceder a niveles en donde se volviera de nuevo atractivo comprar.

Eso parece quedar claro. Pero no debemos dejar de advertir que el contexto hacia los siguientes meses es muy adverso, principalmente por lo que harían las autoridades: El gobierno entrará a negociar un plan de apoyo fiscal con mucho escepticismo de que lo logre, y ayer la Fed nos anunció que en el 2022 dejará de recomprar bonos y pudiera empezar a subir la tasa. La expectativa de retornos en los próximos doce meses no debería de ser la misma que vimos de enero a la fecha.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de Invex Operadora de Sociedades de Inversión.

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