En política no hay coincidencias y menos en esta administración. El discurso del Secretario de Defensa durante la conmemoración de la Revolución Mexicana resultó muy polémico por la manera en que mostró su alineación ideológica y política con el proyecto de cuarta transformación que pretende este gobierno.

No dejó ninguna duda al declarar que los militares pasaron a ser una institución fiel al proyecto político de la cuarta transformación. Dijo que las Fuerzas Armadas están comprometidas en apoyar la consolidación del actual régimen. Exhortó a unirse al proyecto de la 4T y trabajar en un mismo objetivo. ¿Entonces el ejército bajo su mando sirve al gobernante en turno o al Estado mexicano.

A este mensaje que deja preocupados a muchísimos mexicanos, se sumó el del propio presidente en la misma celebración, quien aprovecha cualquier micrófono, cualquier momento y medio a su alcance para repetir su mismo relato que confunde, polariza y manipula incansablemente.

Afirmó que las Fuerzas Armadas son y serán leales al pueblo de México, porque de ahí deviene su origen. Aseguró que, si no se contara con la mayoría de la población, en especial los pobres, los conservadores ya habrían derrotado a su gobierno. Sostuvo que México no es de un grupo minoritario, México es de todos los mexicanos; “sin el apoyo del pueblo tampoco habríamos resistido la intensa campaña en nuestra contra emprendida desde los medios informativos convencionales y las redes sociales, ni habríamos podido hacer frente a una guerra sucia tan intensa y estridente como la que padeció Francisco I. Madero, apóstol de la democracia”.

A estos focos rojos se suma otra señal de alerta. El acuerdo emitido por el presidente para publicarse en el Diario Oficial de la Federación, en el que se declara de “interés público y seguridad nacional” la realización de todos los proyectos y obras a cargo del Gobierno de México asociados a infraestructura de los sectores de comunicaciones, telecomunicaciones, aduanero, fronterizo, hidráulico, hídrico, medio ambiente, turístico, salud, vías férreas, ferrocarriles en todas sus modalidades energético, puertos, aeropuertos y todos aquellos que, por su objeto, características, naturaleza, complejidad y magnitud, se consideren prioritarios y/o estratégicos para el desarrollo nacional.

Las expresiones de preocupación y rechazo han sido muchas desde múltiples los frentes, ante lo cual, justifica que “sólo se busca agilizar los trámites entre dependencias para la realización de proyectos y obras, para que no se frenen por la burocracia, por lo que la rendición de cuentas no se ve trastocada.”

Siempre hay pretextos para justificar lo injustificable: su opacidad, corrupción y deseos de control absoluto. El problema es que cada día dan un paso más hacia la consolidación de un régimen que pretende eliminar cualquier obstáculo, contrapeso, crítica o cuestionamiento. ¿Son suficientes estas señales?, ¿Qué más necesitamos para abrir los ojos de una vez por todas? Es hora de exigir más y organizarnos mejor para evitar que destruyan nuestra república y acaben con nuestra frágil democracia.

*El autor es Presidente Fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

aregil@ipea.institute

Twitter: @armando_regil