El lunes próximo se cumplirán cinco años desde que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) emitió una recomendación en contra de diversas autoridades estatales y municipales ante más de 120 quejas presentadas por pobladores de El Salto y Juanacatlán por la contaminación del río Santiago.

Por el tamaño de la recomendación (275 cuartillas), extensión de la investigación y las autoridades señaladas como responsables, se conoce a dicho documento como la macrorrecomendación por la contaminación del río Santiago.

En la macrorrecomendación de enero del 2009, la CEDHJ confirmó la grave contaminación existente en el río Santiago (ya lo había hecho en un informe especial en febrero del 2008) provocada por la omisión de las autoridades de los tres niveles de gobierno, así como por propietarios de empresas industriales, ganaderas, y constructoras que han descargado aguas industriales o residuales en los cauces del río sin reparar en el cuidado del medio ambiente y en la salud de los pobladores.

Para la CEDHJ no hay duda de que la contaminación del río es la causante principal de las graves enfermedades respiratorias y crónicas. De hecho encontró que entre 1978 y el 2008, las muertes por enfermedades como cáncer aumentaron 179%; insuficiencia renal, 317%; diabetes, 700%, y por afecciones cardiacas, 1,100 por ciento.

Luego del detallado recuento de oficios y peticiones a diversas autoridades (tedioso pero necesario), se podría decir que el eje del documento de la CEDHJ es la grave omisión o negligencia de todas las autoridades aludidas. Por ejemplo, que la Secretaría de Salud Jalisco nunca atendió las quejas de los pobladores sobre las enfermedades que padecían (y siguen padeciendo), que las autoridades ambientales y municipales se hicieron tontas respecto a las criminales y desvergonzadas descargas industriales sobre los cauces del río. Hay un oficio casi kafkiano donde el Ayuntamiento de El Salto afirma que en nunca ha encontrado a una empresa contaminando y eso que inspeccionaba de manera permanente . Es sorprendente e indignante como una madeja de distintas burocracias evadían su responsabilidad ante un grave hecho evidente y que estaba enfermando a miles de pobladores.

Pero a pesar de la evidente contundencia en las indagatorias y recomendaciones de la CEDHJ, lo primero que salta a la vista es que, a cinco años de emitidas las recomendaciones, ninguna autoridad las ha asumido a cabalidad a fin de detener y revertir la contaminación del río Santiago.

La CEDHJ emitió 100 recomendaciones específicas al Gobierno del Estado de Jalisco, encabezado por Emilio González Márquez, y 48 recomendaciones a los ayuntamientos de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos, Chapala, Poncitlán, Ocotlán, Tototlán, Atotonilco el Alto y Arandas.

A cinco años de la macrorrecomendación, se puede decir que todas las autoridades se han pasado por el arco del triunfo dicho documento, con lo que la contaminación del Santiago sigue, con ello enfermando y matando a los pobladores y la vida de esa región. Es una negligencia criminal por la que algún día tendrán que responder todos los involucrados.

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