El Paquete Económico que entregó el presidente de la República, muestra tanto la expectativa del comportamiento de los principales indicadores económicos hacia el futuro, como la previsión de los ingresos y gastos públicos para el próximo año.

El documento prevé una caída del PIB de -8% en el 2020 y un rebote en el 2021 de 4.6%. Si consideramos que en el primer y segundo trimestres la caída de la economía fue de -3 y -18% respectivamente y que la actividad de los dos primeros meses del tercer trimestre es también negativa, un decrecimiento anual de -8% implicaría una recuperación económica importante en el último trimestre y no parece haber datos que alimenten esa visión.

Para el 2021, la mayoría de los pronósticos estiman un crecimiento económico menor a lo que espera el gobierno; si fuera menor en 1% a la previsión gubernamental, ello implicaría una caída de los ingresos por concepto de impuestos al consumo (IVA), y de la recaudación por la actividad económica de personas físicas y morales (ISR).

En cuanto a la inflación, el 2020 ha tenido un crecimiento sostenido y en el último dato mensual se encuentra ligeramente por arriba del rango objetivo del Banco de México. La estimación de inflación de cierre al 2020 de 3.5% es optimista, aunque alcanzable porque la desaceleración económica y su impacto del consumo tienen un efecto deflacionario.

Pero con la tendencia actual, pensar que la inflación del 2021 estará en el nivel objetivo de 3% es poco probable, si se considera el impacto que la crisis ha generado impactado la inflación en alimentos con un efecto dañino sobre los hogares (frutas y verduras presentaron un incremento de 13.12% en agosto).

En cuanto al tipo de cambio, la estimación promedio para el 2020 de 20 pesos por dólar podría cumplirse por factores que han contribuido a la depreciación del dólar, más que al fortalecimiento del peso.

La estimación respecto del tipo de cambio un promedio para el 2021, casi igual al que estiman en el 2020, es insostenible si se considera que la expectativa de las calificadoras es de una degradación futura de México, que tendría un efecto sobre el tipo de cambio durante el próximo año. Y las variaciones en el tipo de cambio representan incrementos en el servicio de la deuda gubernamental, a la que se tendrán que destinar más recursos.

La estimación meta de producción petrolera (1.86 millones de barriles diarios) es más 10% superior a la producción promedio del presente año, lo cual en principio también es poco alcanzable.

Con los datos disponibles del presupuesto para el próximo año, la visión es de sostener y aumentar el gasto en los programas señalados como prioritarios para este gobierno (refinería, tren maya y aeropuerto).

Preocupa que, pese a que hay un recorte brutal a otros programas prioritarios, la estimación de posible endeudamiento público es significativa. El techo de endeudamiento propuesto para el 2021 es cercano a 700,000 millones de pesos, cifra 30% superior al techo de endeudamiento del presente año.

Son muchos los factores que contribuyen a que el 2021 presente un panorama económico adverso. Con la información visible hoy respecto de los objetivos y previsiones gubernamentales para el próximo año, existe una importante certeza de que ni las estimaciones ni los pronósticos se cumplirán y se requerirá, antes de la mitad del año, una revisión de los objetivos y de la canalización del gasto público.

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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