La semana pasada, Petróleos Mexicanos (Pemex), que encabeza Juan José Suárez Coppel, anunció al ganador del concurso LA-018T4I011-T168-2012 por el arrendamiento de 26,000 equipos de cómputo, video, proyección y replicadores de puerto, con un valor que asciende a 450 millones de pesos segmentados en nueve partidas, y en donde el gigante estadounidense HP, que lleva en nuestro país Alexis Langagne, obtuvo 85% del contrato; siendo asignado el resto a la firma Ofistore, que comanda Ricardo Guerrero.

Con este contrato, la empresa que comanda a nivel global Meg Whitman prevé el inicio que la lleve a recuperar el liderato en el mercado de PCs que le arrebató desde hace unos meses el fabricante chino Lenovo, así como hacer frente en el 2013 a la caída global de ventas de equipos de cómputo, misma que cerrará este año con un retroceso promedio de 10 por ciento.

En el concurso participaron además de HP y Ofistore, empresas como Mainbit, Lanix, Dell, Centro de Productividad Avanzada, Synnex, Nec, Alef Soluciones Integrales y Tec Pluss, entre otras.

Hasta aquí, todo bien. Pero le cuento lo descubierto por la Dirección Corporativa de Tecnologías de Información y Procesos de Negocio de la paraestatal, a cargo de Mauricio Abraham Galán. Le aseguro que causará revuelo en el sector tecnológico.

Resulta que en los pasillos de esta oficina de Pemex se dice con voz clara que se encontraron diversas inconsistencias en la información proporcionada por la empresa Mainbit, que comanda José Antonio Sánchez, y Lanix, que dirige Benjamín Aguilar; por ejemplo, se dice que les fueron detectadas cédulas profesionales apócrifas, las que son indispensables para demostrar el cumplimiento de la experiencia del personal técnico.

En el caso de Mainbit, se menciona que para las partidas números dos, cinco, y nueve, se pretendía demostrar la experiencia mediante la presentación de una copia digitalizada de la Cédula Profesional 2685429; sin embargo, al verificarlo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), que encabeza José Ángel Córdova Villalobos, se detectó que la cedula mencionada correspondía en realidad a la profesión de licenciatura en Cirujano Dentista.

Así, de ambas empresas -se dice en la Dirección de Pemex que encabeza Galán-, se tienen bien documentadas algunas irregularidades como la que se menciona en este espacio y como el que la firma de la cédula presentada no corresponda a la rúbrica que presentan en sus identificaciones oficiales.

Es por ello que a pesar de que Mainbit obtuvo el primer lugar en el precio que ofreció, no pudo adjudicarse dicho contrato y fue descalificada, ya que esta licitación se llevó a cabo con el esquema de evaluación de puntos y porcentajes, en donde además del precio se califican rubros como experiencia, capacidad económica, tecnología de punta, dominio en el servicio y especialidad, entre otras.

Nada más para recordar, la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público precisa en su artículo 36 bis tres diferentes modelos de llevar a cabo compras: la propuesta más económica; la que salió mejor evaluada en un método de puntos y porcentajes, y la que opera a través de una puja entre los concursantes que van ofertando descuentos sucesivamente.

Sin embargo, en el complejo mundo de bienes y servicios existentes en la actualidad, en sectores como las telecomunicaciones, salud o el de Tecnologías de la Información (TI), las decisiones de adjudicación no pueden sólo basarse en el precio, ya que correrían el riesgo de hacer válido el dicho mexicano de a veces lo barato cuesta caro .

En esta sintonía, dependencias como el SAT, de Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena; el IMSS, de Daniel Karam; la SSP, de Genaro García Luna; la CFE, de Jaime González Aguadé, y la misma Pemex de Juan José Suárez Coppel, han optado por adoptar el esquema de puntos y porcentajes, lo que garantiza un mayor rendimiento en el costo-beneficio de los servicios y productos contratados.

Vivienderos indios en México

Le cuento que hace unos días estuvo en México un grupo de ejecutivos de Tata Housing, una de las más importantes desarrolladoras de vivienda de India, que forma parte de Tata Corporation, así es, este gigante indio que tiene divisiones de negocios desde químicos hasta la aviación comercial.

La visita de Tata Housing fue para reunirse con desarrolladoras mexicanas de vivienda. Se entrevistaron con GEO, que encabeza Luis Orvañanos; URBI que dirige Cuauhtémoc Pérez Román, y Vinte, que lidera Sergio Leal. El objetivo fue conocer más a fondo a estas firmas desarrolladoras y sus proyectos, así como el comportamiento del sector nacional.

Tata Housing inició operaciones en 1984 como pionera en el desarrollo de inmuebles para corporativos; más adelante amplió su cartera al ámbito residencial y ya tiene presencia en más de 80 países.

De las tres desarrolladoras mexicanas, la que ha estado más activa recientemente en desarrollar o al menos sondear negocios en el extranjero es Vinte. Hay que recordar que el modelo de negocio de Vinte le ha valido inversiones del Banco Mundial, del Banco Alemán de Desarrollo –que forma parte del grupo financiero estatal KfW Bankengruppe- así como del BID.

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