Al margen de malas decisiones, como ir contra los aguacateros sin motivo, perder un número importante de casos en el Poder Judicial y otros señalamientos a los que hemos hecho alusión en artículos anteriores, en esta ocasión queremos felicitar y señalar el importante —aunque quizá más simbólico de momento— papel que Alejandra Palacios ha supuesto en su actuación al frente de la Cofece.

Una consecuencia natural de la “muerte del neoliberalismo”, sea esto lo que signifique, dadas las contradicciones enormes de la 4T, es que afecta directamente a la libre concurrencia —que en algunas escuelas representantes de esa corriente “diabólica” para López Obrador, como la Escuela Austríaca, la Escuela de Chicago y la de Harvard— señalan que la lucha en el mercado debe ser despiadada, sin compasión, y la búsqueda de la eficiencia como fin en sí mismo de la competencia coloca a la riqueza como única meta y olvida que ésta debe ser producida de manera distribuida y después, también, en parte redistribuirla a través de los impuestos.

El hombre es un ser libre, que goza de libertad para alcanzar sus fines —la felicidad—, aunque esté sujeto a la ética —que debe cumplir de manera voluntaria—, para que ello sea posible, y sólo libremente puede vivir en sociedad. Esto también se aplica al campo económico. La economía de mercado exige como prerrequisito la libertad de los agentes que operan en ella, que determinen por sí mismos. Y esto no puede lograrse en un clima de totalitarismo o coacción, como a veces pretende conseguir, al menos en cierto grado, López Obrador desde sus mañaneras, y utilizando el aparato estatal que señala como enemigos a los que no se amoldan a la 4T. La libertad es condición para el desarrollo del hombre, inclusive lo debería ser dentro y de acuerdo con lo que a veces pensamos que significa el nuevo régimen que al menos en teoría ha venido a implantar López Obrador, que por otro lado está lleno de contradicciones y claroscuros.

Alejandra Palacios ha señalado de manera valiente los excesos del régimen; que algunos proyectos de AMLO —Dos Bocas, por poner un ejemplo— y el nuevo régimen de contrataciones del gobierno federal, de asignación directa sin licitación pública, esto es sin competencia y por ende, vulnerando la libertad de empresa, lo que ya de una vez viola la Constitución va contra la economía de mercado, que debe existir también en un régimen de nueva transformación, aunque hay una corriente extrema en Morena que piensa que la libertad es la enemiga del sistema, como Paco Ignacio Taibo II o John Ackerman.

Al defender la libre concurrencia, Jana defiende la vida en sociedad y establece un dique muy importante al avance de la amenaza de nuevos totalitarismos o intervenciones exageradas del Estado que se vislumbran, ni más ni menos que contra la libertad y la propia naturaleza humana. Si cae la Cofece o la dejan sin dientes, si su sucesor o sucesora no sigue en general la herencia de Jana, o si ponen a un monigote al frente de ella, se estaría poniendo la primera piedra para suprimir un régimen de libertades económicas, y entonces sí, podremos empezar parecernos a Cuba, Venezuela o Corea del Norte. De gente como Jana, que está arriesgando su pellejo, sin importar quedar bien frente al gran tlatoani, o a los empresarios vendidos al régimen, dependemos para mantener la libertad de empresa, pilar de la economía de mercado. Y por ello, no podemos hacer otra cosa que felicitarla, darle ánimos y esperar que siga actuando de esa manera, el tiempo que le quede al frente de la Cofece. Por gente como ella y su ejemplo que arrastre, este país podrá seguir manteniéndose como una sociedad con libertades económicas, frente a un gobierno que si algo ha mostrado es desdén por el Estado de Derecho, incluyendo el rechazo por los organismos reguladores autónomos como la Cofece y un afán enfermizo de control del poder, aunado a un desprecio por los datos que proporciona la realidad, claramente incompatibles también con una democracia, régimen de libertades políticas y manifestación del pluralismo.

* Máster y doctor en Derecho de la Competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del Área de Competencia, Protección de Datos y Consumidores del despacho Jalife&Caballero.