El dato de empleo publicado el pasado viernes en Estados Unidos fue sorprendentemente bueno. Todos los datos de la nómina no agrícola reflejan un mercado laboral sin holgura y con claras presiones salariales

Será muy difícil que cambie el ambiente de volatilidad en los mercados globales en las semanas previas a la siguiente decisión de política monetaria de la Reserva Federal en Estados Unidos.

Más aún, si las noticias son buenas en cuanto al desempeño económico el nerviosismo puede crecer ya que los inversionistas podrían anticipar todavía con mayor intensidad a una Fed agresiva.

Hay un nuevo panorama que la mayoría trata de entender y cuyo epicentro es el vuelco a una mayor restricción que hace la mayoría de los bancos centrales.

El dato de empleo publicado el pasado viernes en Estados Unidos fue sorprendentemente bueno. Todos los datos de la nómina no agrícola reflejan un mercado laboral sin holgura y con claras presiones salariales.

La información nos señala que la economía norteamericana fue capaz de crear un gran número de empleos a pesar del efecto de la variante Ómicron. Hay signos de un crecimiento aun robusto.

La evidencia de una economía que no pierde fuerza; es decir las buenas noticias, se traducen inmediatamente en mayor nerviosismo con respecto a las siguientes acciones de la Reserva Federal (próxima junta del Comité de Mercados Abiertos en marzo).

Se espera una Fed más agresiva. No hay que olvidar que el banco central subestimó el alza de inflación y apenas en diciembre decidió ir tras ella. Los futuros de la tasa de fondos federales ya descuentan que habrá al menos cinco alzas a la tasa de interés de referencia en este año.

Las acciones de restricción monetaria no solo se centran en Estados Unidos. La semana pasada el Banco Central Europeo reaccionó ante las fuertes alzas de la inflación en la región (5.1% anual en enero) y en su conferencia de prensa la presidenta Lagarde dejó claro que hay alzas a las tasas de interés en el futuro cercano. En el Banco de Inglaterra se decidió aplicar un segundo aumento de 25 puntos base; y se prevén más aumentos hacia adelante.

La expectativa de una autoridad más agresiva se ha reflejado en el mercado de dinero claramente. La tasa del bono del Tesoro a dos años ha completado un alza de prácticamente un punto porcentual desde diciembre y se ubica en 1.33%; por su parte, la tasa del bono a 10 años ha subido ya a un nivel de 1.94% en el mismo lapso (+54 puntos base).

Una política monetaria agresiva representa un factor muy adverso para las bolsas, y eventualmente para la economía. La volatilidad reciente no es más que la evidencia de que hay un viento en contra de los mercados accionarios.

El ambiente al parecer sí ha cambiado con relación a los últimos 12 años en donde hubo una política clara de estímulo. Tal cambio no es gratis, lo vemos en los retornos negativos de la Bolsa y en las minusvalías en las posiciones de bonos. Ya lo hemos advertido antes, el año pinta a generar pocas ganancias en las inversiones.

Bajo este contexto complicado el Banco de México anunciará su decisión de política monetaria el día de hoy. Probablemente no podríamos describir un entorno más difícil para el debut de la nueva Gobernadora.

La presión de la inflación a nivel local, que ayer volvió a arrojar un aumento en la parte subyacente (la que excluye precios de energía y alimentos); y ahora la expectativa de una Fed más agresiva, así como de las acciones de bancos centrales de países comparables (la semana pasada el Banco Central de Brasil aumentó las tasas de interés en 150 puntos base, mismas que ya se ubican en un nivel de 10.75%), parecen tener arrinconada a la Junta de Gobierno.

Banxico debe ser agresivo. El mercado de dinero ya descuenta medio punto y hay voces que piden incluso tres cuartos de punto. Puede que el movimiento se dé dentro de lo que espera el mercado; lo que sí, es que esperamos un discurso que seguirá siendo enfático en la prioridad por controlar la inflación y alinearse a las circunstancias financieras internacionales.

Con respecto al panorama en un futuro más alejado, nos sorprende la ecuación de complacencia con las expectativas de inflación: se esperan acciones contundentes y para el 2023 la inflación habrá descendido al menos a un nivel que perdería relevancia.

Me parece que en los mercados la lucha por revertir la presión inflacionaria podría terminar prolongándose y ello puede dar lugar a sorpresas aun mas adversas en el ambiente de tasas de interés.

La carga de riesgo es grande, ya lo venimos observando desde el inicio del año y de seguro estará presente las próximas tres semanas antes de que la Fed se pronuncie.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de Invex Operadora de Sociedades de Inversión.

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