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Opinión

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La economía del futbol

Sin la participación de la televisión en el negocio del futbol, probablemente Carlos Slim nunca se habría puesto a desear un lugar en tan apetitoso banquete.

Con mucha mayor propiedad, este articulo debería intitularse La intervención de la televisión en la economía del futbol . No fue así por razones de brevedad periodística. Pero independientemente de consideraciones editoriales, es indudable que el futbol como negocio sería algo mucho menos importante si no se hubiera convertido en uno de los productos más vendibles y rentables para las televisoras.

El proceso se inició cuando, con su gran olfato empresarial, Azcárraga Vidaurreta (el abuelo) vislumbró que el futbol se convertiría en un producto muy rentable. Entonces, compró el equipo América y contrató para administrarlo a un joven directivo que prometía mucho: Guillermo Cañedo.

Con el paso de los años y la entrada del canal 13 a la competencia televisiva después de su privatización, lo que ocurrió es que en materia de futbol las dos grandes cadenas llegaron a un acuerdo colusivo. ¡Resultaba mucho menos cansado y quizá más rentable entrar en complicidad repartiéndose el mercado que embarcarse en una competencia desgastante!

La situación era cómoda pero, sin que nadie se diera cuenta, la amenazaban dos fuerzas poderosas. La primera era la codicia de otros inversionistas y empresarios seguramente informados con exactitud de las altas rentas monopólicas que se obtenían en ese mercado dominado por el arreglo colusivo entre el canal 13 y Televisa. La otra fuerza poderosa es que en el monopolizado mercado de la televisión el avance tecnológico ha empezado a abrir ventanas para la irrupción de nuevos participantes.

Es previsible que sin la participación de la televisión en el negocio del futbol, probablemente, Carlos Slim nunca habría deseado un lugar en tan apetitoso banquete. En consecuencia, estando ahí las televisoras y dadas las muy elevadas ganancias obtenidas, era sólo cuestión de tiempo que se diera su entrada a ese campo vedado.

Como siempre, Slim ha entrado al futbol con gran talento y también con muy buena fortuna. De los dos equipos en que ha adquirido intereses, Pachuca y León, este último ha resultado campeón indiscutible, dándole de paso una vapuleada al inflado América de Azcárraga. Pero no se trata de echar las campanas al vuelo ni tampoco proclamar al viento la reivindicación definitiva de los derechos del consumidor en el mercado del futbol. Sin embargo, sí es claro que esos nuevos participantes han llegado a animar la competencia tanto empresarial como deportiva en un sector fuertemente concentrado y además viciado por arreglos monopólicos.

bdonatello@eleconomista.com.mx

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