El más reciente libro de Jesús Silva Herzog está mal leído. No, no es un ensayo sobre el presidente Andrés Manuel López Obrador ni una crítica a la actual administración. Es un esfuerzo notable por pensar nuestra democracia, la transición en México, la alternancia y la vacua esperanza en la solución definitiva. 

El libro de Silva Herzog, titulado “La casa de la contradicción” es un cuestionamiento a nuestras expectativas frustradas con los tecnócratas liberales, decepcionadas con la llegada de Vicente Fox, engañadas con el regreso de los tecnócratas, desencantadas con la llegada de Andrés Manuel López Obrador. 

Pero es sobre eso: sobre nuestras expectativas. Tanto tiempo y tanta energía dedicados a orar por el voto (oh pues, es un decir), por la alternancia y las posibilidades de la izquierda, terminaron incapacitando al sujeto mexicano, en tanto ciudadano, para hacerse cargo de la llegada de ese voto, de esa alternancia, de la pluralidad y de esa izquierda. 

Bastaba que llegaran, como si fueran talismanes encontrados para arreglar de tajo los problemas del país. Así, explica Silva Herzog, los mexicanos nos topamos de pronto con una pluralidad atascada porque no sabe ni de polémica ni de discusión. Bueno, ni de insulto siquiera. Tenemos un pluralismo político incómodo en el que nadie sabe cómo se juega el balón para que rebote, para que haya debate, negociación y hasta traición ideológica. 

Lo mismo con la alternancia. Que llega y que nos agarra desprevenidos, sin cadenas de transmisión de acción gubernamental. Sin  el PRI, pero también sin Estado, sin instituciones. 

Y luego, ay de nosotros, que llega algo parecido a la izquierda y que nos sorprende borrachos de anhelos, con ganas de creerlo todo para renovarlo todo con plazas llenas de puños levantados y arena pública vacía de ciudadanos. 

De eso va el libro del politólogo, con un delicioso recorrido pedagógico que forma la columna vertebral de su planteamiento: la democracia es una gran cosa pero no lo puede todo, es contradictoria y en sus fortalezas trae su veneno. El recorrido incluye el pensamiento de los liberales que creen que la democracia es foro, pasa por el énfasis weberiano en la imposición y el dominio y termina con Urbinati y su visión sobre el populismo. 

Tras el circuito teórico, Silva Herzog describe a vuelo de pájaro las contradicciones aplicadas, la materialización de los defectos y las muchas bondades del recorrido democrático en México. Fox, Calderón, Peña Nieto y López Obrador son diseccionados como actores referenciales en la tragedia de nuestra impreparación cívica. Pero no se trata de ellos. Se trata de nuestra concepción sobre el poder, de nuestra relación con las ideas de la libertad, de la naturaleza común de nuestra clase política gobernante y de las características que hermanan a nuestra deficiente clase política opositora, ya sea lopezobradorista en el 2006 o priista en el 2000 o panista en el 2021. 

No, no todo es sobre López Obrador, no exageremos. Él es uno más de los objetos de estudio.

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.

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