Ahora bien, con respecto a la engorda de ganado se identifican los productores certificados y aquellos que no lo son. Los certificados canalizan su producción a la industria certificada bajo la denominación TIF (Tipo Inspección Federal), la cual cumple con la normatividad que da certeza del bienestar animal, de la calidad e inocuidad de la producción.

En el 2015 se tenían contabilizados 55 rastros TIF (Sagarpa) en el país donde se procesan más de 800,000 toneladas de carne en canal y cuentan con las certificaciones necesarias que les permiten incursionar al mercado de exportación.

Aquellos rastros que no cuentan con la denominación TIF suman alrededor de 855 municipales y 55 rastros privados, en los que se procesan cerca de 1 millón de toneladas de carne en canal y cuyo mercado es nacional, aunque no siempre cuenta con los procesos de certificación e inocuidad deseables está trabajando en ello junto con las instancias gubernamentales competentes en el tema.

La carne llega al consumidor final a través de tres grandes canales de distribución: el detallista con 65,500 carnicerías (DENUE–Inegi) ubicadas en mercados públicos y tianguis, donde 51% de los consumidores concurre para su compra, 40% de los compradores lo hace en tiendas de autoservicio y el restante 9% en puntos de venta de las empresas empacadoras.

Esta rápida semblanza de la red de valor bovino de carne forma parte de una herramienta que utiliza FIRA, denominada mapeo de las redes de valor, que además sirve para identificar puntos para mejorar la competitividad y oportunidades de inversión, así como implementar modelos de integración entre los diferentes eslabones de la red como, por ejemplo, el desarrollo de proveedores, cuyo objetivo es potencializar los beneficios de una producción convenida por las partes bajo un marco de relaciones de confianza a largo plazo para atender necesidades identificadas de un mercado consumidor.

FIRA, como integrante de la Banca de Desarrollo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con estas acciones y en coordinación con las diferentes instituciones del país, contribuye a elevar la competitividad de las redes de valor agroalimentarias, con énfasis en beneficiar a la población rural prioritaria del país.

*Eduardo Trejo González, especialista de la Dirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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