La filósofa española Adela Cortina logró en el 2017, después de más de 20 años, que la Real Academia Española de la Lengua (RAE) incluyera la palabra “aporofobia” en el diccionario.

Se forma a partir de la voz griega áporos, “sin recursos” o “pobre” y fobos, “miedo”, y significa “fobia a las personas pobres o desfavorecidas”.

Hace 25 años, Cortina empezó a utilizar esta palabra, que ella crea a partir de su reflexión sobre el fenómeno de la migración y ver que en todo el mundo se acepta y da la bienvenida a los migrantes ricos o ilustrados, pero no a los pobres.

En su versión, el rechazo a los migrantes no se origina principalmente en la xenofobia, como se suele pensar, sino en la condición de pobreza del que migra.

Cortina, catedrática de ética en la Universidad de Valencia, desarrolla el concepto de manera detallada y precisa en el libro Aporofobia, el rechazo al pobre (Paidós, 2018). Ahí plantea que en los seres humanos hay una predisposición a esta actitud.

La filósofa está convencida que la tendencia a la aporofobia es universal y que por eso mismo esta expresión, que surge desde el español, debería adoptarse por otros idiomas.

Cortina, doctora honoris causa del sistema Ibero-ITESO, sostiene que los extranjeros con recursos, económicos o intelectuales, no producen rechazo, sino lo contrario, porque se espera de ellos aporten a la comunidad y por eso son bien recibidos.

Los migrantes pobres, en cambio, inspiran desprecio porque en el imaginario del que los rechaza éstos no aportan ni ofrecen nada bueno. Piensan que lo único que hacen es pedir.

La manera de superar este conflicto, dice Cortina, está en la educación, el fomento de una hospitalidad cosmopolita, la eliminación de las desigualdades económicas y la promoción de una democracia que tome en serio la igualdad social.

En el México de hoy la aporofobia es más que evidente. Se da la bienvenida y se aplaude a los 40 millones de turistas extranjeros que en el 2018 visitaron el país, pero se rechaza a los migrantes centroamericanos porque son pobres.

Los intelectuales del exilio español y de los políticos chilenos, argentinos y uruguayos fueron, en su momento, bien recibidos, pero ahora más de 70% de los mexicanos está en contra de los migrantes pobres de Guatemala, El Salvador y Honduras.

El fenómeno de la migración centroamericana va a seguir por años, y urge que en la escuela se enseñe a respetar a los migrantes pobres. Urge que las iglesias en su predicación enseñen la solidaridad con estos migrantes.

Urge, sobre todo, que el actual gobierno cambie su política antimigrante impuesta por Estados Unidos. Nunca en nuestra historia el gobierno de México había sido tan aporofóbico.

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.