Emmanuel Macron pasará a la historia como el primer presidente en propinar un golpe de estado en contra de Facebook.

En un discurso maquillado con tintes eufemísticos, el presidente de Francia anunció el pasado lunes que su gobierno penetrará durante seis meses la estructura de la red social. El tipo de trabajo que desempeñará su equipo de cascos azules será de ingeniería de inteligencia: deliberando los códigos de secrecía y confidencialidad de la empresa de Mark Zuckerberg, eliminando contenidos peligrosos o impropios y observando la ecología del algoritmo.

El golpe de Macron en contra de Facebook revela que los efectos de Cambridge Analytica no han podido ser desmantelados desde el cuarto de máquinas de la red social. La confianza, continúa minada. Momento perfecto de Macron para convertirse en general en jefe de los cascos azules del ciberespacio en Europa.

En efecto, los “cascos azules” franceses ciberespaciales tendrán como misión eliminar los resquicios que existen en los nodos de comunicación por donde fluyen las múltiples amenazas sobre las sociedades democráticas. Macron ve tres sombras en las redes: desinformación (fake news), propaganda terrorista y discurso de odio.

Imposible no estar de acuerdo en que las redes sociales exudan odio y sería absurdo negar que terroristas se comunican a través de Facebook o de cualquier otra red social.

De lo que no habló Macron el lunes en una de las salas de la Unesco en París, fue del legado de Edward Snowden.

La complicidad de al menos nueve empresas importantes de Silicon Valley (incluyendo Facebook, Apple y Google) con el gobierno de Obama, a través de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), provocó el caso de espionaje masivo nunca antes visto: Prism.

¿Cuántos ataques terroristas desarticuló Prism? No lo sabemos. Sin embargo, y a nombre del Acta Patriota firmada por el presidente George W. Bush, el estado se ha metido a las pantallas de millones de usuarios bajo el consentimiento de la demografía frívola y banal que solo le interesa subir a Instagram sus rasgos narcisistas.

“Ya escuché el murmullo de desaprobación ante la mención de la palabra regulación”, asegura Macron en tono de broma, de acuerdo a la nota del diario Le Monde: “Macron invite géants du Web et gouvernements a réguler ensemble Internet” (12 de noviembre). “No todas las naciones son iguales”, comenta en referencia al control sobre Internet por parte de regímenes totalitarios.

La regulación es inevitable, era el mensaje central de Macron. “Regulación”, también fue pronunciada por Nick Clegg, nuevo vicepresidente de Facebook para asuntos globales (y ex viceprimer ministro de David Cameron entre 2010 y 2015).  “Como dijo Mark Zuckerberg, con la importancia creciente de Internet en la vida de las personas, creemos que habrá necesidad de regulación”, agregó Nick Clegg.

Uno se pregunta sobre el rol de la policía cibernética. ¿Está trabajando con big data? De ser así, ¿es necesario dar un golpe de estado a Facebook asegurando que se trata de una regulación compartida, es decir, tolerada?

¿Brasil, México o Venezuela tropicalizarán el golpe bajo variopintos argumentos?

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.