No hay duda de que en cinco años el rostro del mercado de medicamentos en México cambió radicalmente y que un factor decisivo fue la penetración de los genéricos impulsada por el gobierno con el objetivo de generar ahorro en las compras públicas y privadas de fármacos.

Si en el 2009-2010 no se tenía claro de cuánto era la proporción que significaban los fármacos genéricos en el país, y se hablaba de que con trabajos llegaban a 8 o 10% del total, actualmente, en el 2014, la propia autoridad sanitaria calcula que este segmento de versiones genéricas ya representa 54% de las compras totales de medicinas; ello, hablando del monto de recursos destinados a ese segmento del mercado farmacéutico. Eso significa que México ya tiene el mayor valor de mercado de fármacos genéricos en todo el mundo. En otros países donde también hay alta participación de estas segundas versiones más económicas, la proporción del mercado (en valores) como Canadá, Alemania, Reino Unido, el valor de mercado no llega a más de 37%, conforme cifras de IMS Health y Funsalud, retomadas por la Cofepris.

En términos de penetración hablando del volumen éste ha alcanzado niveles superiores a 80%, es decir que de cada 10 medicinas que se adquieren en territorio mexicano, ocho son versiones genéricas más económicas que las versiones originales o innovadoras.

Tal situación pronto debería reflejarse en el llamado gasto de bolsillo, ya que una proporción importante del gasto en salud es desembolsado en forma privada por las propias familias regularmente en forma no planeada, sino por contingencias de enfermedad, lo que lo hace más ineficiente. Y hay que decir que México ha sido en los últimos años el país con mayor gasto de bolsillo de todo el mundo, alrededor de 47% conforme las estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La estrategia de lanzamientos de nuevos genéricos en paquete por parte de la Cofepris, que lleva Mikel Arriola, ha sido efectiva para reducir precios. La última versión liberada anunciada ayer fue la de Pemetrexed (correspondiente a Alimta, una quimioterapia de Lilly) para cáncer de pulmón, y con ésta ya suman un total de 29 sustancias liberadas, es decir, antes se vendían en forma exclusiva por un laboratorio por la protección de patente y ahora tienen al menos una versión de genérico.

Los datos de Mikel Arriola, titular de Cofepris, indican que en dos años y medio van 261 nuevos genéricos autorizados, mismos que han empujado los precios hacia abajo en forma significativa, al grado de que los ahorros generados por compras de fármacos en el país ya suman cerca de 19,200 millones de pesos.

Esta cantidad la saca la Cofepris, calculando que el ahorro de parte del sector público por la reducción de precios de medicamentos a partir de una mayor competencia con la entrada de nuevos genéricos asciende a 8,591 millones de pesos, en tanto que los ahorros en las compras del sector privado habrán sido de 10,574 millones de pesos. Son montos enormes y son calculados con base en un puntual seguimiento que el equipo de Mikel Arriola ha llevado desde el inicio de la estrategia de liberación periódica de genéricos.

Hay ejemplos sorprendentes como el del ácido zoledrónico (para osteoporosis) que, de costar casi 6,000 pesos, hoy su precio promedio es de unos 2,500 pesos. O el de Atorvastatina (contra colesterol) que de costar unos 800 pesos, con la salida de los genéricos, hoy cuesta alrededor de 100 pesos. O el de Olanzapina (para esquizofrenia), cuyo precio ha bajado de 1,000 a menos de 200 pesos. O el de Bicalutamida (para cáncer de próstata) que bajó de cerca de 2,500 a menos de 1,000 pesos su precio.

Twitter: @maribelrcoronel