Ganando la Cámara de Diputados para la oposición este 6 de junio, será prioridad preparar la reconstrucción nacional y contener con urgencia los arrebatos más destructivos del régimen. En materia ambiental hay dos imperativos evidentes. Uno es bloquear la producción de combustóleo y su uso en termoeléctricas por la terrible contaminación atmosférica e impacto en la salud pública que significa. (Se ha duplicado la producción de combustóleo en refinerías de Pemex y su quema en termoeléctricas de la CFE. Pemex produce el mismo volumen de combustóleo –residuo de la refinación– que de gasolinas: 250,000 barriles diarios). El segundo es detener de inmediato los presupuestos para el programa clientelar del gobierno “Sembrando Vida”, dadas sus consecuencias trágicas sobre bosques y selvas, sobre la biodiversidad, sobre el capital natural, y sobre los ecosistemas del territorio nacional. “Sembrando Vida” es un despilfarro colosal de recursos del erario para establecer una vasta red político-electoral, sin estudios de factibilidad ni estudios de mercado, o ecológicos y edafológicos, sin consideraciones de biodiversidad. Sus objetivos son vagos e imposibles de medir, carece de diagnósticos y sistemas de monitoreo y de geo-referencia de parcelas, y de delimitación de polígonos, así como de mecanismos creíbles de seguimiento, evaluación y reporte. Su carácter clientelar es ostensible al ser llevado a cabo por la llamada Secretaría del Bienestar y no por la Semarnat. Su presupuesto es astronómico (28,000 millones de pesos en 2021), superior en órdenes de magnitud a los de la Comisión de Áreas Naturales Protegidas, o de la Comisión Nacional Forestal. “Sembrando Vida” implicó el abandono y recortes presupuestales incapacitantes a nuestros Parques Nacionales y Reservas de la Biósfera, así como a los programas para el Desarrollo Forestal Sustentable y Pago por Servicios Ambientales, que han sido instrumentos estratégicos y eficaces de conservación desde hace décadas.

“Sembrando Vida” ha causado en dos años la devastación de más de 150,000 hectáreas de bosques y selvas (superficie equivalente al territorio total rural y urbano de la Ciudad de México), ya que paga – literalmente – a los campesinos por deforestar, quemar, tumbar y desmontar terrenos forestales. El incentivo para ello es avasallante: 5 mil pesos mensuales a cambio de participar en una impostada “siembra” de árboles “frutales y maderables” sobre dos y media hectáreas por persona, lo cual conlleva la fragmentación, parcelación y deforestación de tierras comunales o de uso común en ejidos y comunidades.  “Sembrando Vida” es un aquelarre de corrupción y clientelismo, así como un estrepitoso fracaso administrativo (divisa de este gobierno). Oficialmente, sólo ha logrado en promedio un 20% de las metas supuestamente programadas – cosa que agradecer ya que de cumplir sus propósitos habría ya exterminado un millón de hectáreas de bosques y selvas. La propia incompetencia ha limitado su capacidad destructiva. “Sembrando Vida” tiene una obvia motivación política, ya que se basa en una extensa base de organización clientelar, se concentra en zonas electoralmente prioritarias para el partido Morena, en grupos de influencia en comunidades rurales, y en áreas cruciales para desactivar protestas en contra de los proyectos megalómanos de López, como el Tren Maya y el Corredor Transístmico. Chiapas, Tabasco, Veracruz, Campeche, Oaxaca y Quintana Roo son los estados que más han sufrido la ruina ecológica de “Sembrando Vida”.

Desde 2019 se aceleró nuevamente la deforestación en México, superando las 320,000 hectáreas. La cifra en 2020 será considerablemente mayor. Todo esto, debido al propio “Sembrando Vida” y a otros subsidios clientelares del gobierno como los subsidios a la ganadería y “Producción para el Bienestar”.

Finalmente, debemos tomar en cuenta que las atrocidades ambientales más dolorosas cometidas por este régimen, como los subsidios político-electorales a la deforestación, y el envenenamiento a la población con combustóleo, se dan en el contexto del desmantelamiento de las instituciones ambientales de México: la Comisión de Áreas Naturales Protegidas, la Comisión Nacional Forestal, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, y de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, así como de la propia Semarnat. Nunca, nuestro país había sido asolado por una malignidad ambiental deliberada semejante. La próxima legislatura deberá frenarla.

@g_quadri

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.

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