La producción ganadera de México ha crecido, casi sin interrupciones, desde hace ya décadas. Utiliza muchos recursos limitados y depende en buena medida de insumos importados. Sin embargo, es muy importante para México; por lo tanto, es conveniente ofrecer elementos para definir estrategias y programas de largo plazo que nos aproximen a tener en 10 o 15 años la ganadería que deseamos

En esta primera parte mencionaré lo que ocurre en las cadenas agroalimentarias ganaderas, en México y en el mundo. En la segunda parte, se propondrán características ideales que podríamos perseguir.

Las redes de valor ganaderas en México tienen dos cauces principales: el que desemboca en los mercados tradicionales, como los mercados públicos, tianguis y expendios de tipo antiguo; la otra se dirige a mercados modernos, como los de exportación, los servicios e industria de alimentos, y a los supermercados.

En la primera vertiente, la tradicional, hay pocas exigencias de compradores y consumidores y una mínima diferenciación por calidades. Llega al consumidor sin pasar por refrigeración, excepto la leche.

El canal moderno tiene actualmente menor volumen que el tradicional, pero creciente, impulsado en gran parte por la expansión de las cadenas de autoservicio, que aplican sistemas de gestión de calidad, inocuidad y rastreabilidad.

Los mercados modernos tienen más requisitos que cumplir, provenientes de dos fuentes diferentes. Por un lado, las normas oficiales de salud pública más estrictas que las aplicables a mercados tradicionales , así como las normas internacionales de comercio. Por otra parte, deben satisfacer estándares de calidad más elevados, que imponen los consumidores y algunas empresas cercanas a ellos. Les piden certificaciones y atributos específicos de calidad y agregación de valor.

Algunas industrias y cadenas de restaurantes requieren, por ejemplo, que su proveedores de huevo lo produzcan con gallinas que no viven enjauladas, o bien, que el pollo y el cerdo provengan de sistemas libres de antibióticos, aun cuando las normas oficiales permitan su uso.

Gran parte de la configuración actual de los sistemas agroalimentarios proviene de preocupaciones de los consumidores. No hay animales de granja comerciales transgénicos, pues es previsible su fracaso comercial, aunque se lograra su viabilidad técnica. Es también la opinión pública la que determina que en Europa no se hayan permitido los anabólicos para uso en animales, mientras que en Norteamérica son de uso común.

Otro gran aspecto determinante es el impacto ambiental de la ganadería y su uso de recursos. Con alta presión demográfica y competencia por el uso del suelo y agua con otros usos incluyendo la biodiversidad , como ocurrirá en las próximas décadas, será muy costoso tener sistemas ganaderos extensivos con baja eficiencia. Posiblemente los precios futuros de productos animales reflejen el alto costo ambiental de la ganadería.

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es especialista de la Subdirección Técnica y de Redes de Valor en FIRA.

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