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Fiscalización superior, políticas públicas y desempeño (Parte II)
La aplicación de cualquier política pública implícitamente propicia el bienestar social. No obstante, para su correcta aplicación, los economistas utilizan la racionalidad de los agentes como pieza clave para modelar las diferentes estrategias de política que la autoridad puede utilizar en distintos períodos.
En el trabajo de Jan Tinbergen se plantean ideas sobre cómo las autoridades pueden llevar a cabo estrategias de política económica que maximicen el beneficio social al menor costo. Asimismo, los gobiernos, para formular una política pública, deben considerar el interés general de la sociedad, seleccionar políticas que conlleven a satisfacerlo, y aplicar la teoría económica adecuada que les permita identificar las preferencias de los ciudadanos. En este sentido, una política óptima intentará maximizar las preferencias de los agentes, y su implementación posibilitaría alcanzar un mayor bienestar social.
No obstante que el trabajo de Tinbergen se centra en metodologías para las políticas económicas principalmente, pueden extraerse algunas lecciones para el diseño de cualquier política pública. Por una parte, es posible y deseable identificar los intereses de la sociedad, y aunque estos pueden ser muy diversos y cambiar con el tiempo, por lo general pueden definirse y agruparse en un conjunto manejable, por ejemplo, desempleo, seguridad, combate a la pobreza o a la desigualdad, que permita establecer las políticas públicas que respondan más a las preferencias de los ciudadanos.
Por otra parte, las autoridades seleccionan los instrumentos de la política pública que serán utilizados para satisfacer las preferencias de la sociedad antes identificadas. La condición es que estos instrumentos deben ser eficientes y eficaces para lograr alcanzar su cometido y verificables a través de evidencia empírica, lo cual cae en el ámbito de la auditoría de desempeño y la evaluación de políticas públicas.
De esta manera, se puede establecer el conjunto de metas o variables en las que se pretende incidir, y que a su vez se compone por series de indicadores clave. En otras palabras, el gobierno, selecciona los objetivos de política pública, los cuales operan como indicadores de corto plazo para conocer la variación entre el valor observado respecto de la meta a alcanzar.
Es importante aclarar que los objetivos de la política pública reflejarían los aspectos cualitativos que la sociedad desea modificar; mientras que los indicadores reflejarían los parámetros para determinar la eficacia y la eficiencia de los instrumentos de política pública. Así, se posibilita definir la política pública óptima, considerando un conjunto de alternativas en las cuales es posible que los objetivos puedan alcanzarse, tras lo cual las alternativas sobre los valores de las metas podrían seleccionarse para el diseño de la propia política y sus instrumentos.
Una vez diseñada y ejecutada la política pública, transcurrirá un período de tiempo para que los efectos sean observables, además deberán planearse los plazos para realizar las evaluaciones pertinentes para cada perspectiva de tiempo. La evaluación de la política pública es la herramienta esencial para contar con una valoración objetiva del impacto de las acciones gubernamentales. En los siguientes artículos ahondaré en políticas públicas, desempeño y evaluación.

