La agricultura protegida es una alternativa de producción rentable que optimiza los recursos disponibles. Consiste en la utilización de estructuras para proteger las plantas del ambiente exterior y crear un ambiente de confort que permita optimizar la producción

En México, hay 51,157 hectáreas bajo cubiertas plásticas, de las cuales 52.7% es para producción hortícola, 42.3% para berries y 5% para ornamentales, flores y viveros. La capacidad instalada supera 7,500 millones de dólares.

México es el principal productor bajo este tipo de tecnología en América del Norte, lo que nos sitúa como el principal exportador mundial de productos hortícolas como jitomate, pimiento, pepino y berenjena. México provee 25.11% de las exportaciones mundiales de jitomate, siendo su principal mercado Estados Unidos y Canadá.

La superficie destinada a hortalizas bajo agricultura protegida en México es de 27,000 hectáreas, de las cuales 70% produce jitomate, 20% pimiento y 10% otros cultivos, como pepino, berenjena y habanero. De esta tecnología, 79.8% se concentra en ocho entidades, siendo las principales Sinaloa, Jalisco y Michoacán. Otro de los estados que está buscando crecer en este segmento de la agricultura protegida es Querétaro, que, aunque cuenta con 437 has. de agricultura protegida y ocupa el 18° lugar a nivel nacional, localmente tomó la iniciativa estratégica de incursionar en el diseño y puesta en marcha del primer agroclúster de invernaderos de nuestro país, en el cual reúne 12 empresas que operan en conjunto 170 hectáreas de agricultura protegida, en un proyecto comercial denominado Agropark.

Se trata de un centro integral orientado a horticultores que desean competir exitosamente en los mercados de exportación de EU y Canadá.

Agropark es administrada por una asociación encargada de asegurar la suficiencia y oportunidad en servicios para las empresas establecidas, y su funcionamiento se basa en las ventajas competitivas que genera la interrelación empresarial de sus inquilinos, así como su conectividad hacia afuera con empresas de soporte y participantes directos de la red que facilitan la fluidez del esquema de negocio.

Entre sus principios fundamentales se encuentran lograr condiciones competitivas que garanticen la rentabilidad; administrar responsablemente los recursos naturales; procurar beneficios mutuos y economías de escala por pertenecer a un ecosistema empresarial; garantizar condiciones de seguridad laboral y sanidad vegetal que cumplan con los más rigurosos estándares internacionales, y asegurar servicios y recursos básicos necesarios para un funcionamiento óptimo.

Algunos de los factores de éxito del Agropark han sido la capacidad gerencial de sus inquilinos y la inserción a una oportunidad de mercado, así como la participación de entidades privadas y públicas para el financiamiento de los proyectos que hoy en día operan.