La evaluación de los programas públicos es un ejercicio de todo gobierno para contribuir a su eficiencia y su eficacia. Al realizar evaluaciones de programas públicos de manera sistemática y bajo las metodologías y enfoques apropiados, es posible medir y comunicar los resultados de programas e identificar los procesos que llevaron a obtener esos resultados, los recursos empleados y el desempeño de los actores que participaron

La función más importante de la evaluación de procesos es proporcionar información acerca del desempeño de los programas públicos; es decir, permite detectar las discrepancias entre el desempeño real y el esperado, así como valorar su contribución al alivio de los problemas públicos. Por lo tanto, las evaluaciones de procesos son particularmente útiles para la rendición de cuentas.

Una evaluación de procesos brinda un análisis a detalle de los procedimientos del programa, así como una valoración de cada proceso y de los éstos en su conjunto. También, este tipo de evaluación provee una descripción de los mecanismos de coordinación con otros programas públicos para el logro de sus objetivos. Además, identifica las fortalezas y las debilidades de cada proceso presente en la operación de un programa público y, en caso de existir, brinda recomendaciones para mejorarlo.

Con esta información, los tomadores de decisiones tienen las condiciones para elaborar propuestas de mejora en la gestión y en la planificación de los programas públicos. Específicamente, la evaluación de procesos facilita la obtención de información operativa de los programas y el entendimiento de sus beneficios económicos y sociales.  Es una fuente de retroalimentación al personal que implementa el programa público sobre lo que están haciendo, cómo están respondiendo los beneficiarios y qué variables externas inciden.

La evaluación de procesos identifica la eficiencia de las intervenciones, de modo que provee insumos para identificar posibles cuellos de botella o procesos de ejecución susceptibles de mejora.  Permite registrar la historia de los programas públicos. Documentan el desarrollo de implementación de un programa, ayudan a estudiar cómo se logró el resultado o el impacto del programa.

El enfoque de una evaluación de procesos es sobre los tipos y cantidades de servicios prestados, los beneficiarios de esos servicios y los recursos utilizados para brindarlos, los problemas prácticos encontrados y las formas en que se resolvieron dichos problemas.  Esto provee, entre otros beneficios, información útil para derivar lecciones del proceso de implementación y poner en práctica este conocimiento en otras intervenciones.

La evaluación de procesos contribuye a identificar áreas para mejorar y ayuda a combatir los problemas públicos de una manera eficiente.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de evaluación de programas en FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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