Quizá el único mexicano que tiene la autoestima alta en estos momentos es el presidente Andrés Manuel que se prepara a desafiar a la historia para ser el primer presidente revocado o ratificado.

Al final de la emergencia sanitaria, México aparece desfigurado, polarizado y sin rumbo. El fantasma de la frustración recorre amplias franjas sociales de nuestra población. Más allá del verde del semáforo sanitario no hay esperanza.

Los estragos económicos y las cada vez más desalentadoras perspectivas en México y el mundo ensombrecen la vuelta a la normalidad. 

Los proyectos de infraestructura del gobierno: I) El aeropuerto internacional del mamut, II) La refinería Dos Bocas y III) El Tren Maya, parecen tareas escolares frente al reto que significa la reactivación del país. 

En el ámbito social la pandemia dejó grietas profundas, los impactos en la salud y a la salud mental están por revelarse. A pesar de lo afirmado por AMLO y el Gobernador precioso II, Miguel Barbosa, en el sentido que era una enfermedad de ricos, el mayor número de casos graves de covid y muertos se concentró en los sectores de escasos recursos.

En el terreno político el discurso de odio encuentra fácilmente seguidores en un país carente de corazón y de proyecto.

Ningún país del mundo o político tiene la estima alta, México menos, con una perspectiva inflacionaria de 7 puntos, las presiones de la crisis sanitaria y la cadena de suministros hacen ver a la economía vulnerable, a pesar de lo que digan los voceros gubernamentales. 

Quizá el único mexicano que tiene la autoestima alta en estos momentos es el presidente Andrés Manuel que se prepara a desafiar a la historia para ser el primer presidente revocado o ratificado.

Respecto de la revocación de mandato en su libro Doce Cesares, la historiadora Mary Beard afirma que comprendió mejor la condición solitaria del gobernante. Indica: “¿Cómo pueden creer en su excepcionalidad cuando, en el fondo, son seres corrientes, cobardes y llenos de defectos? Entendí que su primera misión nunca es hacer que los otros crean en su poder”, el que entendió, ¡entendió!

Al final dicho ejercicio parece irrelevante, si gana Andrés Manuel López Obrador, significara una medalla para su inflado ego, con expectativas negativas para México. Si pierde, habría expectativas negativas para el país. Al final el daño ya está hecho solo resta la habilidad nacional para hacer un control de daños. 

Con un país falto de corazón pronto nos tundirán mediáticamente con la revocación de mandato, más circo para el pueblo ante la ausencia de resultados. Hasta la próxima querido y culto lector.

Twitter: @ErosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.

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