Los catalanes amanecieron en medio de un laberinto más extenso que el observado el día anterior. Desde las elecciones de 2010 no ha habido un Parlamento que agote la legislatura (cuatro años).

Triple empate técnico en las elecciones parlamentarias ocurridas el día de ayer 14 de febrero.

Conclusión 1: Ni los independentistas tienen la fuerza suficiente para tomar la vía unilateral hacia la independencia ni el resto de España puede ignorar nuevamente lo que ocurre en Cataluña.

Cataluña está dividida y ninguna de las partes podrá hablar por la otra parte, es decir, no podrá negar la existencia del opositor. El costo de hacerlo: cronificar el problema.

Salvador Illa, candidato del Partido de los Socialistas Catalanes (PSC) y del presidente Pedro Sánchez, fue el que obtuvo el mayor número de votos, pero las agrupaciones independentistas suman más escaños y obtienen más del 50% de los votos.

Illa buscará la investidura presidencial, pero sus opciones son mínimas por los precarios números obtenidos por los partidos con los que podría negociar y sumar escaños.

Los líderes independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Junts per Catalunya (JxCat) tienen más diferencias que en 2017, sus fisuras las cubrieron durante las campañas pero brotarán más temprano que tarde. ERC, con 33 escaños, no acabó de ganar y JxCat no acabó de perder con sus 32 escaños.

Carles Puigdemont consiguió atenuar el crecimiento de ERC y ve dasaparecer del mapa político a la vieja CiU aglutinada en el PDECat.

Conclusión 2: el escenario político está demasiado abierto por lo que podría haber nuevas elecciones.

En la parte baja de la clasificación, el Partido Popular (PP) confirma que ha dejado de ser una formación nacional. Ciudadanos (C´s) pasó del primero al séptimo sitio entre las anteriores elecciones y los comicios de ayer. La ultraderecha de Vox (11 escaños) y el PSC, les arrebataron votos a ambas formaciones.

El PP de Pablo Casado continúa pensando que el legado de Mariano Rajoy en Cataluña es la mejor receta para controlar a Cataluña desde Madrid: azuzando el nacionalismo español y judicializando la política en Cataluña. Algo más, el caso de “los papeles de Bárcenas”, la existencia de una caja B en la contabilidad del partido, está aniquilando al PP.

El ascenso de Ciudadanos en la última década en Cataluña fue dilapidado entre su creador Albert Ribera e Inés Arrimadas. El primero abandonó el centro y se radicalizó, pensando que la cobija era lo suficientemente grande para cubrir los espectros ideológicos de toda la derecha. Arrimadas, por su parte, dilapidó su victoria de las elecciones de 2017 rindiéndose ante los independentistas y abandonando Barcelona para ocupar un escaño en el Congreso de Madrid.

Conclusión 3: El presidente Pedro Sánchez tuvo razón en impulsar la candidatura del que fuera su ministro de Sanidad, Salvador Illa. Sus resultados fueron muy buenos porque pasó de 17 a 33 escaños. Algo más, Sánchez ve naufragar a su principal opositor, el PP, y también ve a ERC como interlocutor en Cataluña.

Ha sido Pedro Sánchez el que ha aprovechado las malas relaciones entre Junqueras y Puigdemont (JXCat). Con el partido ERC mantiene una mesa de negociación, escenario criticado por el PP, Ciudadanos y Vox. Un día después de las elecciones, los dos primeros están en condiciones de confirmar el fracaso de sus estrategias. La ultraderecha gritará en Cataluña para sumar poder en Madrid, pero no más.

Conclusión 4: Ni la pandemia pudo modificar el ADN de las elecciones de ayer. Desde hace una década a las coordenadas izquierda/derecha se les ha sumado independencia/no independencia. Varios políticos españoles no lo reconocen y por lo tanto se está cronificando el problema.

¿Hasta cuándo?

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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