Se han empezado a conocer algunas cifras para el cierre del año, incluyendo las cifras de trabajadores asegurados en el IMSS, que de acuerdo con el mismo instituto, comparando diciembre-diciembre, se generaron poco más de 714,000 nuevos puestos.

Si se observan las cifras de la balanza comercial para noviembre, podemos observar que en ese mes las exportaciones tuvieron un pobre desempeño, con 2.1% anual de crecimiento, lo que influyó para que la producción industrial también registrara un ligero avance de 1.8% anual en el mismo mes; sin embargo, están las cifras del IMSS, y si vemos las correspondientes a la tasa de desocupación abierta que publica el Inegi, podremos ver que en noviembre ésta disminuyó hasta 4.53% de la PEA; también la tasa de informalidad disminuyó, por lo que tuvo que haber alguna otra fuerza que influyera en el mercado laboral. Ésta la encontramos en la industria de la construcción y en el comercio; la primera ha empezado a repuntar, aunque todavía no lo hace a una tasa muy elevada, pero que ha sido suficiente para generar empleos, que como sabemos, en esta industria todo el empleo se registra, de lo contrario las multas son enormes.

La otra actividad que sigue creciendo es la del comercio, que a pesar de que las ventas han tenido una evolución muy pobre en el año, las cadenas comerciales han abierto nuevos establecimientos, que han apoyado en la generación de empleo formal.

La parte que no es tan halagadora es la correspondiente a salarios, ya que según las cifras, el sector privado negoció contratos en el año con revisiones ligeramente por arriba de 4.2% anual en promedio, y el sector público revisó otorgando aumentos de 3.8%, porcentajes que prácticamente fueron borrados por la inflación, que cerró el año con una tasa de 4.08 por ciento. Con ello se mantiene la situación que caracterizó al 2014, de un mercado interno muy débil, sin capacidad para poder ampliar su capacidad de consumo e impulsar nuevas inversiones en la economía. La sorpresa dentro de esto fue la industria automotriz, que cerró con ventas superiores a 1.1 millones de unidades, algo no visto hacía rato.

Para pronto, ya fueron llamados a comparecer algunos funcionarios de alto nivel a las comisiones correspondientes, para que den su versión de cómo ven las cosas y anuncien, si lo tienen, algún plan B. Es año electoral y esto justifica cualquier tipo de espectáculo en el que las partes que se dicen afectadas se indignen y pidan corregir el rumbo de las cosas; el problema es hacia dónde y si es necesario hacerlo.

No parece que vaya a haber problema por el lado de los ingresos fiscales, ya que el elevado precio de la gasolina constituye algo así como un seguro que mantendrá los ingresos públicos, aunque no los de Pemex, que tendrá que buscar la forma de atraer recursos de otra fuente, si es que desea seguir y mantener su programa de inversiones. No parece que, dado el precio del petróleo y su perspectiva, las buenas noticias de la reforma en energía empiecen por el petróleo; será mas bien por el lado del gas, la electricidad, los gasoductos y el transporte, que no es malo. Sería bueno que los funcionarios se mantuvieran en su plan de no alterar la meta de déficit y endeudamiento, que vigilen los gastos y eviten caer en las tentaciones electorales. El año entrante ya traerá otra perspectiva.

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