Cuando uno creería haberlo visto todo en política —o cuando menos, suficiente—, el “teatrito” legislativo vuelve a superar la ficción. Esta vez, el escenario fue la comparecencia de la secretaria Alejandra Frausto ante la Comisión de Cultura y Cinematografía del Congreso, el pasado 21 de agosto. El encuentro iba muy bien y hasta se había logrado establecer nuevos puentes de comunicación para propiciar el diálogo cotidiano y el trabajo conjunto. Parecía que todos nos sentíamos satisfechos y optimistas. Sin embargo, abruptamente dos diputadas del partido de la mayoría “salieron a escena” con gritos y vituperios —dirigidos principalmente al presidente de la comisión, pero también denostando a la mesa directiva— haciendo gala de su talento histriónico. ¿Pero qué detonó este inesperado y bochornoso episodio?

Para responder a esta pregunta, hay que aclarar que la comparecencia de cualquier secretario de Estado ante una representación popular es un ejercicio habitual en cualquier democracia consolidada. En México, el Legislativo tiene como facultad el solicitar información y aclaraciones, especialmente relacionadas a la utilización de los recursos públicos asignados por dicho poder, sin que ello signifique una afrenta personal. Por el contrario, las comparecencias se propician para requerir y analizar información actualizada que facilite la toma de decisiones y hasta permita corregir el rumbo en caso necesario. También son útiles para evitar y/o esclarecer malos entendidos a través del acercamiento y, lo más importante, para “aceitar” la relación de colaboración entre ambos. Recordemos que los diputados, como representantes de nuestros distritos, conocemos sus necesidades y el campo de implementación de las políticas públicas, por lo que nuestras contribuciones deben considerarse valiosísimas para la actividad de una secretaría que quiere “llevar la cultura hasta el último rincón del país”. Asimismo, dichos encuentros son enriquecedores para el Legislativo y conducen a una asignación de presupuestos más pertinentes. 

Por desgracia, una de las compañeras de Morena interpretó la comparecencia como una maquiavélica emboscada y cada cuestionamiento como un ataque fortuito a la secretaria Frausto, además de un insulto a la intocable 4T. Eso desató su ira un tanto desaseada, pues argumentaba que la oposición había monopolizado el encuentro con más participaciones, a pesar de que nosotros, en sus palabras, “no representamos nada”, comentario por demás irrespetuoso y antidemocrático. Aclaremos que la dinámica parlamentaria se guía por reglamentos y no caprichos. En concordancia, cada grupo parlamentario tuvo oportunidad para plantear preguntas y luego el respectivo derecho de réplica con lo que, ni se silenció, ni se censuró a los miembros de la mayoría. Al contrario, fueron también los miembros de su partido quienes cuestionaron el proceder de la secretaria sin tapujos, pues entienden que éste fue un muy sano ejercicio de rendición de cuentas. Es más, si se me permite la indiscreción, la segunda diputada que se sumó al “teatrito” de los gritos y calumnias, hizo una de las críticas más duras con lo que queda claro que no era un asunto de colores partidistas.

Es verdaderamente vergonzoso que, a la mitad de una comparecencia productiva e interesante, y teniendo como testigo a la secretaria de Cultura —quien mostraba un tímido gesto de franca incomodidad—, la casa de las leyes una vez más haya sido escenario de un melodrama que pareciera ensayado. Además, lamento profundamente que debido a este espectáculo los éxitos de la comparecencia hayan pasado a un lejano segundo plano.

La secretaria se comprometió a publicar convocatorias y reglas de operación con mayor antelación para que más proyectos a nivel nacional puedan participar y ser beneficiados incluso durante el primer semestre de cada año. Igualmente, encargó a la subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez, fungir como enlace legislativo permanente y reiteró su voluntad de incorporar a la comisión en la construcción del respectivo Plan Sectorial de Cultura. ¿Se habló de ello siquiera en medios? Obviamente no, dado que el griterío se llevó los titulares. Ojo, no por saber hacer “teatritos”, se defienden las causas culturales en beneficio de nuestro México. En todo caso, yo me atrevería a decir que aquí se boiocotearon.

Abril Alcalá

Diputada Federal

Columna invitada

Doctora en Políticas Públicas y Diputada Federal por el Distrito 8 de Jalisco.