Los mexicanos estamos aprendiendo a vivir en democracia. Cada día somos más los ciudadanos que, más allá de estar indignados por el abuso y las mentiras de muchas autoridades, estamos dispuestos a participar, a proponer, a incidir.

En el 2014, los jóvenes que integramos la red Un Millón de Jóvenes por México decidimos acercarnos a un grupo de senadores que creyeron en lo que proponíamos: la posibilidad de tener una ley de iniciativa ciudadana que abriera las puertas para que cualquier organización de la sociedad civil pudiera proponer iniciativas de ley en el Congreso.

No fue fácil lograr que se modificara un dictamen lleno de errores que estaba destinado a no funcionar. Fueron meses en que jóvenes de todo el país insistimos y presionamos desde Twitter hasta lograr que se modificaran siete artículos de la ley para que la iniciativa ciudadana realmente funcionara.

Hoy esta herramienta está a prueba. La Iniciativa Ciudadana Ley 3de3 (para transparentar (1) declaración patrimonial, (2) declaración de intereses y (3) declaración fiscal) es el vehículo para movernos hacia un México más transparente, el canal para poder exigir y vigilar, para llamar a cuentas a los servidores públicos que durante tanto tiempo han vivido y se han enriquecido a costa de los mexicanos. México no es un país pobre sino un país empobrecido por la corrupción sistémica que lentamente ha ido gangrenando la mayoría de nuestras instituciones.

Qué oportunidad tan grande tenemos quienes estamos hartos de la corrupción, no sólo para firmar y apoyar para que esta ley se apruebe, sino sobre todo para abrir nuestra conciencia y entender que en nuestras manos está romper con esta cadena interminable si empezamos por nuestro propio eslabón.

En el mundo hay ejemplos extraordinarios de la fuerza que tienen los ciudadanos despiertos, conscientes, unidos y activos. Hemos aprendido que el poder de la gente es más grande que la gente en el poder. Hoy estamos a prueba.

Los mexicanos tenemos la oportunidad de cambiar las reglas del juego, una a la vez. Sólo así podremos lograr ese equilibrio entre representación y participación, sólo así podremos empezar a revertir el deterioro de tantos años de saqueo y abuso, sólo así lograremos reconstruir la confianza, hoy prácticamente inexistente. La ley no es la panacea pero sí la vía institucional para empezar a limitar el poder y exigir que haya consecuencias. ¡Firmemos la Ley 3de3!

Twitter: @armando_regil