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Opinión

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El hombre más respetado del mundo financiero

(Primera de 3 partes)

Hace un par de semanas, una de las más grandes y mejor libradas instituciones financieras a nivel global JP Morgan Chase, publicó su reporte anual 2009. En dicha carta viene un breve recuento del papel protagónico que jugaron JP Morgan Chase y su director general y presidente del Consejo, Jamie Dimon, durante la crisis. Al ser una de las instituciones mejor libradas, JP Morgan Chase se convirtió en una pieza clave del rescate del sistema financiero al absorber, a petición del gobierno de EU, instituciones como Bear Stearns en marzo del 2008 y adquirir Washington Mutual en septiembre de ese mismo año. Asimismo, JP Morgan fue uno de los grandes proveedores de liquidez al mercado global de financiamiento interbancario, otorgando préstamos por más de 70,000 millones de dólares en los momentos más críticos.

Dimon es un banquero de cepa en toda la extensión de la palabra, pero a diferencia de muchos de sus colegas que surgieron de las mesas de trading o de las áreas jurídicas de los bancos, cuenta con una formación que se caracteriza por un perfil de análisis fundamental muy riguroso.

Hay dos biografías publicadas de Jamie Dimon, una titulada The House of Dimon, de Patricia Crisafulli, y Last Man Standing: The Ascent of Jamie Dimon and JP Morgan Chase, de Duff McDonald. En ambos libros, existen una serie de historias y anécdotas que le dieron forma al carácter y personalidad de Jamie Dimon y que a la fecha, han sido la base de su éxito profesional.

Dimon es descendiente de una familia griega, su abuelo paterno que se desempeñaba como banquero emigró de Grecia a Nueva York en 1921.

Después de desempeñar algunos trabajos menores, consiguió entrar al sector financiero para nunca abandonarlo. En 1949 se enroló en la Casa de Bolsa Shearson Hammill como promotor de inversiones bursátiles.

Para 1953, su hijo Theodore (padre de Dimon) también trabajaba con un puesto similar para la misma firma. Jamie Dimon nació en 1956 y creció respirando el entorno financiero en el que trabajaban su padre y su abuelo.

Dimon decidió estudiar Psicología y Economía en la Universidad de Tufts en Massachussets.

Una vez terminada su licenciatura, fue aceptado en la Maestría de Administración de Empresas en Harvard, pero optó por posponer su entrada para adquirir experiencia de trabajo en una empresa en Boston dedicada a la consultoría de negocios. En esta empresa aprendió el valor del análisis fundamental riguroso y detallado. Para 1980 ya cursaba la maestría en Harvard donde se destacó por su inteligencia, dedicación y seguridad a la hora de debatir los casos prácticos que estudiaban.

Al terminar la maestría, fue la envidia de muchos de sus compañeros, al recibir ofertas de trabajo de Goldman Sachs, Lehman Brothers y Morgan Stanley. Sin embargo, cuando llamó a Sandy Weill, un viejo amigo de la familia y director de la Casa de Bolsa donde había trabajado su padre, para pedirle su consejo sobre qué oferta aceptar, Weill lo convenció de unirse a su equipo en American Express.

Aunque Dimon ganaría menos que en Goldman Sachs, Weill lo convenció de que su curva de aprendizaje sería mucho más amplia e interesante. A diferencia de muchos de sus colegas, la meta de Dimon no era ser un banquero de inversión, él creía en el concepto de ayudar a la construcción de una compañía. Sandy Weill lo había hecho en Shearson antes de fusionarla con American Express y creía que lo podían hacer juntos de nuevo. En medio de la recesión de 1982, la más severa desde la Gran Depresión de 1933, hasta ese entonces, Dimon empezó a ayudar a Weill a estructurar adquisiciones y ventas de activos que jugaron un papel fundamental en el crecimiento de American Express en esa década.

Cuando Weill renunció a American Express en 1985, Dimon ignoró todas las recomendaciones de sus amigos y decidió renunciar e irse a trabajar con Weill a pesar de que éste no tenía un proyecto claro en ese momento. Los siguientes meses fueron una mezcla de aburrición, oportunidades frustradas y una prueba de paciencia. La carrera de Dimon estaba en un bache y algunos de sus amigos cuestionaban si su lealtad a Weill podría costarle de más.

Continuará en la próxima edición...

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