Las multidivisas serán el futuro. No habrá una moneda tan dominante como el billete verde, sino una canasta de monedas fuertes adicionada con el oro.

¿Usted es de los que guardan sus dolaritos para protegerse de lo que ocurra? Más le vale ir dejando ese hábito: el dólar perderá su estatus. Dejará de ser la divisa mundial de reserva, dice una encuesta hecha recientemente entre banqueros centrales por UBS, el corporativo financiero suizo.

La buena noticia es que usted no tiene que apresurarse porque no es algo que ocurrirá de la noche a la mañana, sino a lo largo de los próximos 25 años.

El dólar comenzó esta década con una participación de 71.5% en las reservas de divisas de los bancos centrales. A fines del 2010, este porcentaje se había reducido a 61.5%, según el Fondo Monetario Internacional. Este año, la tendencia a la baja continúa, en parte por las compras de oro de los bancos centrales de países como México y Rusia y, también, por el abandono cada vez más claro de parte de China. El Dragón ha expandido 200,000 millones de dólares sus reservas en lo que va del 2011; tres cuartas partes de esta expansión las ha hecho con la adquisición de activos que no son dólares.

Estas compras son el reflejo de una insatisfacción creciente con el billete verde entre los banqueros centrales.

El dólar es una divisa que funciona como reserva mundial, pero no está respaldada por oro ni avalada por un manejo impecable de la economía y las finanzas públicas del país emisor. El déficit del gobierno federal de Estados Unidos asciende a 1.3 billones de dólares (millones de millones, o trillions, según su contabilidad). La deuda pública suma 14.4 billones de dólares. Para ponerla en perspectiva, esta cifra es igual a la suma del Producto Interno Bruto anual de China, Alemania, Japón y México.

El mal comportamiento de Estados Unidos, en particular su falta de disciplina, no son suficientes para borrar el valor simbólico de su moneda de un plumazo; sin embargo, se ha esmerado tanto que lo ha ido consiguiendo.

El dólar es incapaz de ofrecer certidumbre en el mediano y largo plazo a sus tenedores. No es una buena idea apostar por el valor del dólar en los próximos años. La divisa estadounidense se encuentra en su punto más bajo en cuatro décadas, si se le compara en términos de valor con una canasta de monedas. Lo más probable es que siga bajando.

Vivimos en una era dominada por la tecnología. Detrás de la pérdida de estatus del dólar también hay razones tecnológicas, afirma Barry Eichengreen, autor de El ascenso y caída del dólar.

Hace apenas unos años era obligatorio usar una sola moneda en transferencias comerciales internacionales por la imposibilidad de contar con información confiable y en tiempo real sobre otras divisas.

Si un productor de vino chileno quería vender a Corea una caja de botellas, no podía facturar en pesos chilenos o en wons surcoreanos; debía hacerlo en dólares porque esta moneda implicaba una divisa de fácil convertibilidad.

Eso ya no ocurre: la transacción puede hacerse en yuans, euros, yenes o dólares australianos.

Las multidivisas serán el futuro. No habrá una moneda tan dominante como el dólar, sino una canasta de monedas fuertes adicionada con el oro. Los bancos centrales se aprovisionarán menos con dólares y mucho más con otras divisas. La transición no necesariamente será pacífica. Estados Unidos peleará por mantener el derecho de emitir dinero y hacer que el resto del mundo siga pagando sus despilfarros. El Tío Sam dará la batalla, pero el futuro está en marcha: será multipolar.

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