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Sector de la construcción avanza hacia un uso más eficiente del agua

Concretos Holcim Villahermosa.
El uso de agua en la industria de la construcción se ha convertido en un tema crítico en el contexto del creciente estrés hídrico que enfrenta México y gran parte del mundo. Aunque no existe una cifra única debido a la diversidad de procesos y materiales, especialistas coinciden en que se trata de un sector intensivo en consumo de este recurso, tanto en la fabricación de insumos como en la ejecución de obras.
De acuerdo con estimaciones del sector, por cada metro cúbico de concreto producido pueden utilizarse entre 200 y 230 litros de agua, mientras que en obra, el proceso de colocación y curado del concreto implica alrededor de 70 litros adicionales por metro cuadrado. Estas cifras reflejan la magnitud del consumo y la necesidad de replantear los métodos tradicionales de construcción.
José Alfredo Rodríguez, director de Innovación de Holcim México, explicó en entrevista que el reto principal no solo radica en cuantificar el consumo, sino en transformar la manera en que se construye. “El tema relevante es cómo debemos ir cambiando la forma de construir para buscar el menor impacto posible en los diferentes procesos”, señaló.
Uno de los principales puntos de consumo de agua en obra es el curado del concreto, proceso esencial para que el material alcance su resistencia y durabilidad. Tradicionalmente, este procedimiento requiere la aplicación constante de agua para evitar su evaporación y asegurar una correcta hidratación. Sin embargo, nuevas tecnologías buscan eliminar esta necesidad.
En ese sentido, Rodríguez destacó el desarrollo de soluciones innovadoras como concretos que integran el agua necesaria desde su fabricación, evitando el uso adicional en obra. Este tipo de avances ha permitido, según datos de la empresa, un ahorro acumulado de hasta 232 millones de litros de agua en los últimos años, al reducir la necesidad de curado externo.
Otra línea de innovación se centra en el desarrollo de concretos permeables, capaces de captar el agua de lluvia y permitir su filtración hacia los mantos acuíferos. Este tipo de materiales se utiliza principalmente en superficies como estacionamientos, banquetas y vialidades de baja carga vehicular, contribuyendo tanto a la gestión pluvial como a la recarga de acuíferos.
Además, la industria ha comenzado a incorporar aditivos que reducen significativamente el consumo de agua en la mezcla sin comprometer la calidad del concreto. De acuerdo con Rodríguez, estas tecnologías pueden disminuir hasta en 40% el uso de agua por metro cúbico, manteniendo e incluso mejorando propiedades como la durabilidad.
El uso de agua tratada también se perfila como una alternativa clave. Actualmente, diversas plantas de concreto en México ya operan con este tipo de recurso, tras someterlo a procesos de análisis y control para garantizar que no afecte el desempeño del material. En el caso de Holcim México, la meta es ampliar significativamente el número de instalaciones que emplean agua residual tratada en sus procesos.
No obstante, la adopción de estas soluciones enfrenta retos importantes. Uno de los principales es la resistencia al cambio dentro del sector, donde persiste la percepción de que el uso de materiales reciclados o agua tratada puede afectar la calidad final de las construcciones. “Existe el miedo de que al incorporar estos elementos se reduzca el desempeño, cuando en realidad ocurre lo contrario”, afirmó Rodríguez.
A ello se suma la necesidad de actualizar los marcos regulatorios y normativos para permitir e incentivar el uso de tecnologías sostenibles. Entre las propuestas destacan la incorporación de nuevos criterios en los reglamentos de construcción, el fortalecimiento de las leyes ambientales y la implementación de incentivos fiscales que promuevan prácticas más responsables.
La digitalización también juega un papel relevante. Tecnologías de monitoreo en tiempo real permiten evaluar el comportamiento del concreto durante su fraguado, lo que reduce tiempos de obra y optimiza el uso de recursos, incluido el agua. Esto se traduce en construcciones más rápidas y eficientes.
En paralelo, estrategias como la captación pluvial y la infraestructura verde —incluyendo pavimentos permeables y sistemas de infiltración— comienzan a integrarse en proyectos urbanos. Si bien su impacto varía según el contexto, su potencial para mitigar inundaciones y favorecer la recarga de acuíferos es significativo.
El futuro de la construcción sostenible dependerá de la colaboración entre todos los actores del sector: empresas, autoridades, academia y desarrolladores. La incorporación de criterios ambientales desde el diseño hasta la ejecución será clave para reducir la huella hídrica de la industria.
“El objetivo es que en unos años las obras ya incluyan especificaciones claras de ahorro de agua, energía y reducción de emisiones”, concluyó Rodríguez. En un escenario de escasez creciente, cada litro cuenta, y la transformación del sector construcción será determinante para garantizar un uso más responsable del recurso.
