¿Qué detona movimientos violentos de protesta como el de los chalecos amarillos en Francia? Descontento latente en determinados sectores sociales, sentimiento de frustración y trato injusto, la chispa puede surgir en cualquier sitio, por ejemplo, una idea que cunde en redes sociales. El presidente Emmanuel Macron responde con una iniciativa singular: propone un gran debate nacional en el que participe el mayor número posible de ciudadanos, solicita la expresión personal a través de la red de alcaldes y sus ayuntamientos.

El debate culminará el 15 de marzo. Con propuestas ciudadanas se busca construir un nuevo contrato social para la nación francesa, estructurar la acción del gobierno y el Parlamento, definir la postura del país a escala europea e internacional. Sobre cuatro temas: impuestos, gastos y acción pública; organización del gobierno y autoridades; transición ecológica, y democracia y ciudadanía, incluyendo inmigración. En cada tópico sugiere cuestiones concretas a guisa de ejemplo, verbigracia: ¿cómo podemos hacer para que nuestro sistema fiscal sea más justo y eficiente?, ¿qué ahorros crees que son prioritarios?, ¿qué servicios públicos deberían suprimirse y cuáles, novedosos, crearse?, ¿cómo mejoramos el pacto social?, ¿cuáles son los objetivos primordiales?, ¿cómo puede mejorar la acción del gobierno?, ¿cuáles son las soluciones ecológicas más simples y financieramente sostenibles?, ¿cómo volver más activa la participación ciudadana?, ¿qué propones para acelerar la transición ambiental?, ¿qué sugieres para responder al reto de la inmigración? Hay que dabatir para responder a ésas y otras preguntas cruciales.

Deseamos que el ejercicio propuesto por Macron tenga el mayor de los éxitos. Y que este camino ilustre a nuestro gobierno sobre lo que puede hacerse en materia de información inteligente para la toma de decisiones, la pluralidad y la solidaridad, en vez de tratar a los mexicanos como retrasados mentales con las consultas que ya se han asestado.

Por cierto, el debate de Macron me recuerda la encuesta que sobre la cuestión democrática en México planteó el ingeniero Alberto J. Pani en 1947. De 4,000 solicitudes que remitió obtuvo apenas 60 respuestas de compatriotas distinguidos, lo cual acusó, según el autor, “una aterradora y vergonzosa escasez de civismo en la clase letrada de la población mexicana”. Si hoy se planteara una interrogante parecida, ¿sería mayor el número de individuos participantes? Creo que sí. Ya es un adelanto.

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PabloAveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.