Con datos de Darryl E. Jory de la Alianza Global de Acuacultura, expuestos en la Expo-Aqua 2017 de la Cámara Nacional de Acuacultura de Ecuador, en 1980 la oferta mundial de camarón era de 1.8 millones de toneladas, para el 2018 se estima que esta oferta se incremente 4.3 veces para alcanzar los 7.8 millones de toneladas

Este vertiginoso crecimiento se debe a la producción de acuacultura que hoy en día aporta 61.5%, con 4.8 millones de toneladas, con una tasa de crecimiento anual estimada en 4.2 por ciento.

Asia concentra 82% de la producción en China, Tailandia, Vietnam, Indonesia y la India. Por su parte América aporta 16% en Ecuador, México, Brasil, Venezuela, Honduras, Nicaragua y Guatemala y el resto del mundo aporta 2% en Arabia Saudita, Madagascar, Australia y Nueva Caledonia.

A pesar de su dinámico crecimiento, la industria del cultivo de camarón, al igual que el resto de las industrias que manejan animales, está sujeta a retos, como la presencia de enfermedades, que en el caso del camarón impactaron negativamente la producción de algunos países como China, Tailandia y México, pero generaron oportunidades para otros países que incrementaron su producción.

El doctor Gorjan Nikolik, investigador de Agronegocios de Rabobank, comenta en su presentación a la asociación de productores de camarón de Australia de julio del 2017 que después de las enfermedades del camarón, como el síndrome de la muerte temprana, el abasto de camarón de China y Tailandia fue remplazado por Ecuador y la India.

China contrajo su producción de poco más de 1 millón de toneladas en el 2010 a 550,000 toneladas en el 2017, por su parte las producciones de Tailandia pasaron de 472 a 301,000 toneladas del 2011 al 2017.

En contraste, Ecuador pasó de 150 a 460,000 toneladas del 2008 al 2017 y la India obtuvo una producción estimada de 500,000 toneladas en el 2017.

Señala que, para el caso de Ecuador, algunas de las ventajas con las que cuenta es que manejan un modelo de producción de baja intensidad, una industria controlada por pocos grupos, uso de material genético local y un alto nivel de control gubernamental, tarifas preferenciales para exportación y la capitalización de experiencias cuando aprendieron a convivir con las enfermedades como el síndrome de la mancha blanca.

El cultivo de camarón es una industria nueva que ha demostrado su capacidad de adaptación ante los retos y altibajos de los mercados, lo cierto es que la población mundial sigue creciendo y demanda cada vez más camarón.

En la segunda parte de esta nota comentaré sobre las oportunidades de negocio en el cultivo sustentable de camarón en México.

*Martín Téllez Castañeda es especialista de la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente en FIRA.  La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA

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