Hace un par de semanas en esta misma columna hablábamos sobre la encuesta  ENDUTIH y la brecha tecnológica.

Esta semana, Ernesto Piedras, de The CIU, publicó otra nota al respecto que complementa el sentir social generalizado sobre la importancia de cerrar esa brecha, así como su posible costo. Según Piedras, una métrica fiel de la brecha de desarrollo que aqueja a nuestro país es equivalente a nuestra brecha de conectividad. Sin la apropiación plena en toda la sociedad de los servicios derivados de las TIC no podemos aspirar a una productividad plena, así como a la optimización social de los elementos educativos, culturales y de bienestar en general, característicos ya del siglo en curso.

El estudio revelado, refleja que, puesto en números, esta tarea pendiente de completarse resulta en que casi la mitad de los hogares (47 de cada 100) aún no cuenta con conectividad regular a Internet. Esto quiere decir que a pesar de ser un derecho consagrado en la Constitución, 16.4 millones de hogares no lo tienen. Una vez más, esta ardua labor requerirá de enormes esfuerzos por parte de los gobiernos locales y federal, así como de la IP.

De acuerdo con la publicación de CIU, la más reciente Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares (ENDUTIH) 2018 del Inegi revela que el ritmo de conexión entre hogares ha disminuido drásticamente. En el 2016 este indicador crecía 22.2%, en el 2017, 11.1%, y en el 2018 el crecimiento  desaceleró a tan sólo 5.4 por ciento.

En opinión de Ernesto Piedras, la estadística evidencia la creciente dificultad de alcanzar hogares en la marginalidad, en buena medida, por los costos crecientes del despliegue de su infraestructura.

De igual manera, la geografía de nuestro país atenta contra el desarrollo de la conectividad. La compleja y agreste geografía, así como la vasta dispersión poblacional, dificultan y encarecen la provisión de servicios derivados de las infraestructuras tales como carreteras, agua potable, electricidad y las telecomunicaciones, entre otras. Además, las inversiones son significativamente mayores que en otros países.

Efectivamente, resulta complejo económicamente llegar a poblaciones con pocos habitantes, en comunidades remotas y en condiciones de rezago. Por ello, es menester generar las condiciones necesarias para incentivar el despliegue de infraestructura y consecuentemente, dar fin al escenario de déficit para alcanzar la conectividad universal.

Con base en la experiencia internacional de formación de capital para la conectividad en países de la OCDE, se estima que los costos de despliegue de infraestructura en el primer 5% de la población fueron 3.5 veces mayores que en el rango de 50 por ciento. Asimismo, el punto de menor costo marginal se encuentra alrededor de 55% de penetración poblacional, a partir de éste, los costos se pueden triplicar para alcanzar un nivel de plena conectividad.

Así surge la pregunta que encabeza esta columna: ¿Cuánto cuesta cerrar la brecha de conectividad?

En un escenario y condiciones como las actuales, se estima que el monto requerido para cubrir el déficit de infraestructura y cerrar la brecha de conectividad de nuestro país asciende hoy día a 187,500 millones de pesos. Este costo, vale reiterar, es por el despliegue y no considera costos de mantenimiento de la infraestructura ya existente.

¡El cálculo de 187,500 millones de pesos es equivalente a 18.3 veces al total del monto destinado a la formación de capital en telecomunicaciones en el 2017!

Para alcanzar este cometido, se requerirá generar los incentivos adecuados y la certidumbre legal necesaria, con elementos de eficiencia operativa del mercado (competencia efectiva) complementados por el esfuerzo de acciones y recursos públicos complementarios. Asimismo, un entorno de confianza a largo plazo para que capitales nacionales y extranjeros puedan valorar como viable la inversión.

Sin embargo, la pregunta prevalece.

¿El objetivo lo vale? O, ¿será que los más desamparados en cuestión de servicios básicos, como educación, salud y agua potable serán los mismos que permanecerán desconectados de esta era?

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AntonioAja

Columnista

Showbiz