Los resultados de la ENDUTIH revelan la existencia de dos méxicos en términos de conectividad, uno industrializado y con fácil acceso a Internet, y un México rural, bastante más desconectado. Las métricas de la encuesta indican que la brecha de acceso a Internet entre entidades federativas y regiones no ha disminuido.

Los resultados de la ENDUTIH 2018 muestran que la proporción de hogares con conectividad en áreas urbanas es de 71.3% y en zonas rurales de 40.6 por ciento. Esto representa un aumento anual de un punto porcentual en la brecha entre estos ámbitos, tal que el acceso a Internet aumentó más que proporcionalmente en las ciudades que en las zonas rurales.

Como se vio el año pasado con estos resultados, mientras que en entidades como Baja California Sur (74.4%), Quintana Roo (74.2%) y la Ciudad de México (72.3%) la penetración de Internet supera una razón de 70% en hogares, en contraste, en estados como Tlaxcala (34.2%), Oaxaca (29.5%) y Chiapas (24.6%) escasamente alcanza una tercera parte de estos.

De igual forma, las diferencias también se hacen notar al interior de los mismos estados. Por ejemplo, en la capital de Zacatecas se registra una penetración de 76%, mientras que en el resto del estado es de 41 por ciento. A su vez en la capital de Oaxaca encontramos niveles de 63%, mientras que en el resto del estado la penetración es de 29.5 por ciento.

De acuerdo con Ernesto Piedras, de CIU, “los resultados previos sugieren que con la llegada de nuevas tecnologías como la red 5G, nuevos dispositivos y el incesante desarrollo tecnológico, así como el creciente progreso del Internet de las Cosas en términos de acceso y asequibilidad, tendremos a una parte de la población que estará hiperconectada y se verá beneficiada por estas condiciones. Mientras que el otro México se verá rezagado en múltiples dimensiones tecnológicas, esto no sólo implica la creación de una nueva brecha digital, sino también un aumento potencial de la desigualdad socioeconómica del país”.

Si bien la encuesta abarca mucho más que el acceso a contenido, en cuanto a contenidos audiovisuales, es innegable el cada vez más importante papel que juegan las nuevas tecnologías. De acuerdo con la ENDUTIH, 78.1% de los internautas mexicanos obtiene alguna proporción de sus contenidos por medio de Internet. También es innegable que las plataformas OTT de paga se han convertido en actores importantes del ecosistema.

En nuestro país, Netflix ha logrado consolidarse durante los últimos años como un actor dominante en el segmento, con 80% de acuerdo con The Competitive Intelligence Unit. Sin embargo, este escenario pronto podría cambiar y acomodar a un nuevo y fuerte competidor: Disney, quién la semana pasada anunció el lanzamiento de su plataforma de paga Disney+.

En Estados Unidos, el día de la revelación de la nueva plataforma, que estará disponible en noviembre de este año, las acciones de Disney cerraron en un nivel 11.5% mayor al registrado a la apertura de la jornada y las de Netflix cayeron 4.5 por ciento.

La llegada de Disney+ será interesante para el panorama de las OTT a nivel mundial.

De acuerdo con Gonzalo Rojón, lo anterior cobra sentido al tomar en consideración que el precio con el que entrará Disney Plus al mercado americano será de $6.99 dólares al mes, precio que incluye la transmisión de video en 4K. Mientras que una suscripción al servicio 4K de Netflix alcanza $15.99 dólares mensuales en ese mercado.

De igual forma, como hemos comentado anteriormente, a pesar de la enorme biblioteca de Netflix, los contenidos originales de Disney indudablemente serán un gran atractivo para las audiencias.

Es necesario recordar que las características propias del negocio, fuertemente influenciado por licenciamiento de contenidos y compatibilidad de dispositivos hacen difícil que la entrada de Disney signifique una repentina pérdida de suscripciones de Netflix; sin embargo, la nueva oferta traerá interesantes repercusiones en un segmento cada vez más relevante para los consumidores.

Antonio Aja

Columnista

Showbiz