Con el fin de satisfacer la demanda mundial, la producción de productos agroalimentarios ha seguido en aumento en los últimos años y de igual forma, el comercio mundial de este tipo de productos se ha expandido notablemente

Entre el 2000 y el 2016, el comercio agroalimentario mundial se triplicó en términos de valor. En ese período, creció a una tasa promedio anual de 7.4%, mientras que el comercio total de mercancías lo hizo a una tasa promedio anual de 5.8 por ciento. Como resultado, el comercio de bienes agroalimentarios pasó de representar 6.7% del comercio total en el 2000, a 8.4% en el 2016, según datos de UN Comtrade Database.

La tendencia creciente del comercio agroalimentario, de acuerdo con la FAO, ha sido impulsada por el crecimiento económico mundial, el crecimiento demográfico, y los avances en el transporte, las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Asimismo, otro factor que ha favorecido su expansión es la mejora en el acceso a los mercados, a partir del Acuerdo sobre la Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que entró en vigor en 1995. Según la FAO, el promedio de los niveles arancelarios aplicados ha disminuido no sólo a medida que los países han cumplido con los compromisos asumidos en el acuerdo, sino también como resultado de acuerdos comerciales a nivel multilateral, bilateral y regional.

El comercio agroalimentario comprende el conjunto de productos definidos en el Acuerdo sobre la Agricultura, con base en el Sistema Armonizado de Clasificación Arancelaria, utilizado en el comercio intencional.

La definición abarca productos agropecuarios básicos como los cereales, las frutas, la leche y los animales vivos, y los derivados de éstos como el pan, los lácteos y la carne, así como los productos agroindustriales como el chocolate y los embutidos.

También están comprendidos los vinos, las bebidas espirituosas y los productos del tabaco, las fibras como el algodón, la lana y la seda, y las pieles en bruto de animales destinadas a la producción de cuero. No están incluidos el pescado y sus productos, y tampoco los productos forestales.

Los grupos de productos más importantes en el valor del comercio agroalimentario en el 2016 fueron los frutales, con una participación de 8.4% del total. Le siguieron en importancia las carnes (8.3%), las bebidas (8.0%), los cereales (7.1%), las semillas y frutos oleaginosos (6.7%), las grasas y aceites vegetales y animales (6.4%), la leche, productos lácteos, huevo y miel (5.5%), y las legumbres, hortalizas y tubérculos (5.2%), principalmente.

La Unión Europea es líder en el comercio agroalimentario, con una participación de 39.3% en el valor total de las exportaciones e importaciones mundiales en el 2016; 43% del comercio de alimentos de la región se concentra en Países Bajos, Alemania y Francia.

La segunda posición la ocupó Estados Unidos (10.5%) y la tercera posición China (6.2%). Les siguieron en importancia Brasil (3.1%), Canadá (3.0%) y Japón (2.3%). México ocupó la séptima posición con una participación de 2.0 por ciento. De este grupo de países, China y Japón registran déficit en su balanza comercial agroalimentaria; los demás reportan saldo superavitario.

*Darío Gaucín es subdirector de Análisis del Sector en FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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