“Con un voto se gana”, dijo Porfirio Muñoz Ledo al proclamar su triunfo en la encuesta para renovar la presidencia nacional de Morena. Y tendría razón si se hubiera llevado a cabo una elección. Pero el Tribunal Electoral le ordenó al Instituto Nacional Electoral (INE) —en una sentencia inaudita— levantar una encuesta, no organizar una elección.

En una elección interna típica, que se decide por mayoría relativa, pueden participar todos los militantes registrados y gana el candidato con más votos, aunque la diferencia sea de uno. En una “elección por encuesta”, como el Tribunal Electoral llamó al procedimiento que ordenó para renovar la dirigencia nacional de Morena, la cosa es bastante más complicada.

Primero, no hay un solo resultado (porcentaje o número absoluto de votos) por candidato, como en una elección. Las encuestas, dado que se basan en muestras representativas, son ejercicios de aproximación. Arrojan intervalos o rangos, con un límite superior y uno inferior, en los que puedes afirmar que se encuentra el dato que se busca, con un nivel de confianza cercano a la certeza.

Segundo, para determinar el ganador mediante una encuesta se requiere que los intervalos estén claramente separados. Sólo así se puede afirmar con certeza que alguno de los candidatos tiene una ventaja significativa sobre los demás. Si los intervalos se traslapan o sobreponen ocurre lo que los encuestadores llaman “empate técnico”. No es posible afirmar quién lleva la ventaja sobre los demás ni lograr la certeza a la que se aspira.

La encuesta para medir la preferencia a favor de los candidatos a la presidencia y la secretaría general de Morena arrojó resultados que han profundizado la crisis interna del partido en el poder. En el caso de la secretaría general produjo una ganadora indiscutible, la senadora Citlalli Hernández. Sin embargo, para la presidencia, el cargo más importante, el resultado fue un empate técnico entre Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado, ambos diputados federales.

De acuerdo con la información del INE, entre quienes se consideran militantes o simpatizantes de Morena, la preferencia a favor de Muñoz Ledo se ubica entre el 23.5-25.2%, mientras que por Delgado votaría entre el 23.6-25.0 por ciento. El traslape entre los intervalos de confianza es enorme. No hay manera de saber quién tiene la ventaja, por lo que el INE se abstuvo de declarar un ganador.

La determinación del INE se ajusta a los términos de la convocatoria, que prevé una siguiente encuesta para resolver el empate entre los dos punteros. Muñoz Ledo y sus simpatizantes se equivocan al declararse ganadores de un proceso que aún no concluye. Delgado tampoco ayuda con declaraciones que descalifican a su adversario y exacerban la división interna.

Hay buenas posibilidades de que la encuesta de desempate arroje un claro ganador. Reducir de cinco a dos el número de candidatos a la presidencia provocará una realineación de preferencias entre cerca de la mitad de los simpatizantes de Morena, cuyas primeras opciones quedaron fuera de la boleta. Con ello, es razonable esperar que los intervalos de confianza se separen. Sin embargo, no hay ninguna garantía de que así pasará. El empate podría volver a ocurrir.

El Tribunal Electoral se equivocó al ordenar la encuesta. Estos ejercicios son malos sustitutos de las elecciones. No sólo eliminan la participación verdadera de la militancia, además, son incapaces de dar certeza respecto al resultado en contiendas cerradas.

No obstante, el Tribunal Electoral cometería un error más grave si termina impidiendo que el INE concluya lo que le ordenó iniciar. A la crisis de Morena se le añadiría el descrédito de las autoridades electorales.

*Profesor del CIDE.

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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