La red de valor de carne de bovino muestra un crecimiento promedio de 2% en lo que va del presente milenio, siendo el año 2015 el que mayor producción de carne ha observado: 1.85 millones de toneladas de carne

Esto ha permitido que la balanza comercial de carne de bovino en dicho año haya sido positiva con 3,500 millones de pesos; más aún, si se considera la producción de carne, de ganado en pie y los despojos cárnicos, la balanza asciende a 9,300 millones de pesos.

Esto es efecto de acciones esenciales que se llevaron a cabo desde hace varios años en los diferentes nodos de la red por los productores ganaderos, inversionistas, instancias gubernamentales, bancos privados, instituciones de fomento, consultores técnicos, además de instituciones de investigación y educativas. La implementación de programas gubernamentales de fomento ganadero, como el de repoblación de hato, recría y el rescate de hembras; de mejoramiento genético, infraestructura y equipamiento, y bioseguridad pecuaria han contribuido al desarrollo de la actividad primaria potencializando su impacto, al complementar con financiamiento su coinversión.

Las acciones de integración también han apoyado el avance de la red, como el programa de desarrollo de proveedores de becerros, la agricultura y la ganadería por contrato. También han jugado un papel importante los aspectos de sanidad e inocuidad de los productos cárnicos; las campañas de certificación e implementación de programas, como el de Proveedor Confiables, Buenas Prácticas de Producción de Ganado Bovino de engorda en Confinamiento y el sistema de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM); éstos se complementan con acciones para el fomento de las exportaciones y apertura de nuevos mercados, que son parte de las acciones que han logrado resultados favorables en el 2015.

Bajo este escenario, es importante mantener la competitividad de la red, complementar el trabajo realizado con aspectos que promuevan la reducción de costos y generen eficiencia en los procesos productivos. Un segmento estratégico es la industria; en México existen cerca de 7,000 agroindustrias cuyos costos de producción de energía pueden llegar hasta 40% y cerca de 80% de esas empresas desconocen su potencial de ahorro de energía.

La industria nacional de ganadería bovina está integrada por dos segmentos principales: plantas de sacrificio, hay más de 975 rastros (TIF, municipales y privados), y la industria de producción de alimentos balanceados, con un total de 430 plantas de alimentos en el país que producen 3.4 millones de toneladas de alimento para ganado bovino de carne. Esto representa un potencial importante para mejorar sus condiciones de operación, reducir sus costos y mantener la competitividad.

Actualmente, se conjugan aspectos en torno a las oportunidades para reducir costos de energía de la industria cárnica, uso de nuevas tecnologías; existencia de programas de apoyo para la inversión en eficiencia energética, políticas públicas y la apertura en la generación de energía; el financiamiento oportuno, y apoyos a los productores. Al modernizar su infraestructura, maquinaria y equipos lograrían ahorros en energía de entre 20 y 50%, manteniéndose dentro de parámetros de eficiencia.

Mañana comentaré sobre el programa de eficiencia energética de FIRA aplicado en la ganadería bovina.

*Eduardo Trejo González, especialista de la Dirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA.

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