En todos los países de Latinoamérica la sociedad civil es muy débil. Falta mucho para que tenga la estructura de asociación y pluralidad, que permitiría actuar en la economía en favor del Estado de Bienestar y contra las formas autoritarias de gobierno.

Con el nuevo gobierno de Estados Unidos se ha impuesto una rectificación respecto a la línea arrogante que mantuvo Trump con el gobierno chino, misma que condujo a una serie de dificultades y tensiones. No entendió que la política y la diplomacia son el arte de la contención.

En Latinoamérica, China tiene una gran influencia, misma que se ha ido consolidando. Así, mientras que en el año 2004 el comercio total entre Latinoamérica y China fue de 40,000 millones de dólares, ahora es de 280,000 millones de dólares. Además, en los últimos cinco años China ha destinado más recursos de crédito a la región que el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o la Corporación Andina de Fomento. Estos niveles, producto de sus inmensas reservas, han estado concentrados en pocos países y en sectores vinculados a los recursos naturales.

Ahora, el gobierno de Estados Unidos quiere dar una solución al problema migratorio centroamericano compartiéndola con los gobiernos, particularmente con los del Triángulo Norte que son los mayores expulsoresde mano de obra hacia Estados Unidos. Sin embargo, China aparece en el camino.

Además del ofrecimiento de China de vacunas a los países con los que tiene una relación de influencia como es Honduras, que estableció una vinculación previa con Taiwán, misma que China quiere eliminar, otros como El Salvador han firmado con China un convenio por 500 millones de dólares no reembolsables y sin condiciones. Ante ello, la subsecretaria del Departamento de Estado de Estados Unidos, Julie Chung, dijo que "nada de China viene sin condiciones".

La política migratoria que Estados Unidos quiere realizar en los países del Triangulo Norte se detiene por la enorme corrupción de los más altos niveles de sus gobernantes, para quienes los problemas de sus pueblos les tiene sin cuidado mientras ellos se benefician del poder.

En todos los países de Latinoamérica la sociedad civil es muy débil. Falta mucho para que tenga la estructura de asociación y pluralidad, que permitiría actuar en la economía en favor del Estado de Bienestar y contra las formas autoritarias de gobierno.

También afecta el atraso. En 1980 el ingreso promedio de América Latina fue del 45% del de las economías avanzadas, hoy es del 30 por ciento. En contraste, la Asia emergente tenía el equivalente a un ingreso del 6% en 1980 en relación con los países avanzados y ahora es del 35 por ciento. La diferencia se explica por la evolución de la productividad que les ha permitido tener cadenas regionales y globales de manufactura. Como un dato importante la productividad promedio de América Latina es de la mitad de la de Corea del Sur, Polonia o Turquía.

Para dar el salto cualitativo en sectores de mayor productividad en América Latina se necesita elevar sustancialmente la inversión y diversificar sus economías. Ello implica mayor infraestructura, mejorar la educación, fortalecer el marco institucional, mayor investigación y desarrollo para tener innovaciones, más inversión extranjera de calidad. Esto engarzado con la estabilidad macroeconómica, la inclusión social y el equilibrio ecológico. También mejorar los procesos de integración regional.

Lewis Carroll, el autor del Inolvidable libro Alicia en el País de las Maravillas, puso estas palabras en uno de sus personajes. "Aquí como ves tienes que correr muy a prisa para permanecer en el mismo lugar. Si quieres cambiar de lugar tienes que correr el doble más a prisa".

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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