Mientras que artistas como Ian Brown y Van Morrison se han dedicado a componer canciones contra los confinamientos, a repudiar las evidencias médicas en ridículos espectáculos mediáticos y a pasar su tiempo sumergidos en destructivas teorías de conspiraciones, Dolly Parton finalizó los detalles de su álbum de estudio número 47, completó otro especial de temporada para Netflix y volvió a demostrar que, así como lo ha hecho con su música por más de cinco décadas, es una una figura única. Además, Parton tuvo el tiempo y la generosidad de financiar el desarrollo de la vacuna de Moderna que representa una esperanza global para combatir al coronavirus.

Cuando los libros de historia traten de hacer sentido del caos del 2020, encontraremos como registro musical algunos discos realizados desde el encierro. Fetch the Bolt Cutters de Fionna Apple, Folklore de Taylor Swift o el McCartney III de Paul McCartney, por mencionar algunos, serán testimonio de cómo la música nos ayuda a atravesar ciertos momentos de incertidumbre y trauma y nos rescata siempre del borde del abismo. Pero Parton habrá dejado su legado en los libros de medicina e historia y ayudado a salvar millones de vidas. 

Sí, es la misma Dolly Parton que ha vendido millones de discos; la que compuso en un mismo día de 1974 “Jolene” y “I Will Always Love You”, dos canciones covereadas por una larga de lista de artistas —incluyendo a The White Stripes y Whitney Houston— y amadas en todo el mundo. La misma Dolly Parton que actuó con Jane Fonda y Lily Tomlin en la comedia feminista “9 to 5” (conocida en México como “Cómo eliminar a su jefe”); la que creó su propio parque de diversiones (“Dollywood”); la que adoptó a la borreguita clonada Dolly y la que después de 50 años de haber irrumpido en la escena musical continúa ganando adeptos entre las nuevas generaciones que siguen descubriendo su música, se siguen cautivando con su extensa obra y su inigualable voz.  

El 2 de abril del 2020, un grupo de investigadores del Centro Médico de la Vanderbilt University, ubicado en Nashville, Tennessee, recibió un millón de dólares para avanzar en sus estudios contra la entonces novel enfermedad conocida como Covid-19. Los fondos fueron cortesía de Dolly Parton. El grupo de investigadores liderado por el profesor de patología, microbiología e inmunología Mark Denison se encontraba en ese momento trabajando en una serie de medicamentos destinados a tratar los síntomas relacionados al pequeño virus que hace un año transformó al mundo. 

Parton se enteró de estas investigaciones por el doctor Naji Abumrad, quien la había tratado cuando sufrió un accidente automovilístico en 2013. Entonces decidió aprovechar su posición para apoyar esta noble causa. “Su apoyo ayudó a desarrollar la prueba utilizada para mostrar que la vacuna de Moderna estaba dando a los pacientes una buena respuesta inmune que los podría proteger”, dijo el doctor Denison en una entrevista con The New York Times. Esta semana la farmacéutica estadounidense anunció que su vacuna tiene una efectividad de 94.5% y se ha convertido en una de las nuevas promesas para combatir la pandemia.

La labor filantrópica de Parton ayudó a los investigadores en una etapa crítica para llevar a cabo sus investigaciones. Sus fondos de investigación también se han extendido hacia el estudio en plasma de pacientes convalecientes y en investigaciones relacionadas a la terapia con anticuerpos. El nombre del Dolly Parton Covid-19 Research Fund está citado como uno de los financiadores en la investigación sobre la vacuna de Moderna que fue publicada en el prestigioso New England Journal of Medicine en agosto pasado.

La próxima vez que hablemos de Dolly Parton le tendremos que dar las gracias por las magníficas letras de “Jolene”, “Highlight of my life”, “9 to 5”, “I will always love you”. Tendremos que reconocerle sus ganas de ayudar a salvar al mundo y, como también pasa con su música, que nos salve otra vez a nosotros.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea