La presencia de Dios en la Constitución convierte la Ley Civil en Divina y eso es un asunto de cuidado. Sobretodo, cuando el mundo experimenta una oleada de mesías trasnochados, que manipulan la creencia en un ser supremo, para fines humanamente políticos. Siendo este el caso de Rusia, y el de muchos otros lados en el mundo, en donde si bien Dios no está presente en la Carta Magna, su idea se usa para justificar los fines de muchos.

Sino pregúntenle a Nicolás Maduro y a Nayib Bukele. Porque el primero después de convertir a Chávez en Dios, dijo que el difunto se le apareció en la forma de un “pajarito” y lo “bendijo” para el arranque de su campaña electoral en el 2013. Mientras que el segundo, recientemente afirmó, mientras lloraba frente a las cámaras, que Dios le habló, mientras rezaba sentado en la silla del presidente del Congreso.

Los fines se cuenta solos cuando se trata de apariciones y contactos,  realmente convenientes , para señalar a “los elegidos” y hacer uso de “la voluntad divina”. Lo cual en el caso ruso, parece haber ido un poco más allá.

Porque con la última serie de reformas que fueron aprobadas y que, permitirán a Vladimir Putin quedarse en el poder hasta el 2036, se aprobó la presencia de Dios en la Constitución, bajo la excusa de que si en el himno se puede decir “patria querida protegida por Dios”, entonces, esto debería ser extensivo a la Carta Magna.

Lo curioso aquí fue que el patriarca Kirill, Vladímir Mijáilovich Gundiáyev, que es la cabeza de la iglesia ortodoxa rusa, lo propuso justo después de que Putin propusiera a mediados de enero introducir varias enmiendas constitucionales en su discurso sobre el estado de la nación.

Parece que los pedazos del pastel han quedado repartidos y una de las enmiendas, recientemente aprobadas,  hace que en dicho documento se lea “La Federación Rusa, unida por su historia milenaria y que conserva la memoria de sus antepasados, que nos transmitieron los ideales y la fe en Dios…”, y que sea esta última la que, en palabras del líder religioso, de “forma a la moral individual, social y política.”

De ahí el que también en una de las reformas, de las 206 que fueron aprobadas, se incluya una ley que dicta que “el matrimonio sólo debe ocurrir entre un hombre y una mujer para proteger el núcleo familiar”. Alineándose con la tradicional postura del patriarca Kirill, que ha declarado que “las leyes sobre el matrimonio homosexual que se aprueban en Europa son equiparables a las normas que regían en la Alemania nazi.”

Porque, en su lógica, “contradicen la naturaleza moral del ser humano y la conciencia” y me parece que en eso, justamente, radica la importancia de mantener un estado laico que, por lo menos en México, ha costado la vida de miles de mexicanos con las tres guerras que hemos tenido, por los intentos de la iglesia católica, de incidir en la agenda política y social del Estado. 

Mezclar política y religión es peligroso. La historia ha demostrado que, por lo general, tiene un desenlace trágico y lo peor es que, lo que está ocurriendo en Rusia hace eco en muchos lados, donde “los elegidos” manipulan la creencia en un ser supremo, para fines humanamente políticos. 

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie 

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