El año pasado, el 2012, lo comencé melancólico, andaba triste y sombrío, y así se los hice ver a los lectores. Este año, el 2013, comencé el año apendejado, de lo cual se dieron cuenta los lectores. En mi primera columna del año, el pasado, jueves, escribí sobre la superstición que trae consigo, desde antes de la era cristiana, el número 13. Aproveché para terminar la columna expresando que según la numerología, al sumar los cuatro dígitos componentes del 2013 daba como resultado 7 y éste era considerado el número perfecto, la unión de lo celestial y humano.

¿De dónde saqué que 2+0+1+3 da por resultado 7? No sé. Y créame que antes de enviar mis escritos al periódico suelo revisarlos cuando menos una vez. 2+0+1+3 como lo sabe un niño de primaria suman 6. No encuentro una explicación lógica para mi error. Sin embargo, tengo que asumirlo y dar la cara. Me siento como cuando el hoy difunto Miguel Marín, portero del Cruz Azul, de manera increíble metió un gol en su portería; como cuando la señora Marta Sahagún confundió al hindú Premio Nobel de Literatura Rabindranath Tagore con la señora Rabina Gran Tagore o cuando el marido de la señora Marta confundió a Jorge Luis Borges con José Luis Borgues. Aunque pensándolo bien con los dos últimos casos es imposible hacer una comparación entre las pifias, puesto que tratándose de Fox y la señora Marta no cometieron una distracción, que fue lo que a mí me ocurrió porque ni modo que yo no sepa hacer una operación elemental, sino se trata de una total falta de conocimientos. Si de equiparar mi error se trata prefiero compararlo con el del gran Superman Marín. Un resbalón cualquiera lo tiene.

Algunos lectores, con razón, me hicieron víctimas de sus burlas. El oso cometido no es para menos. Un amigo me habló para aconsejarme dijera yo que me adelante un año, es decir, que sumé los dígitos del año 2014, esos sí dan por resultado 7. Otro lector me sugirió pretextar que en mi operación sume el 1 correspondiente al primer mes del año, de ahí el resultado. Por último el lector Javier Pina -o Piña- además de hacerme ver mi insoslayable error me informa que el número 6 -el producto real de la suma de los dígitos del 2013- era un número muy apreciado entre los antiguos griegos, ya que es el total de la suma y de la multiplicación de los tres primeros dígitos: 1+2+3=6 y 1x2x3=6.

Me autoimpondré un castigo: escribiré mil veces la frase: No debo apendejarme.

Alberto Bazbaz

Ahora que lo pienso bien, pude declarar que el error en la suma estuvo fríamente calculado para con ello hacer una introducción al tema de los errores humanos algunos de fatales e increíbles consecuencias como el cometido por el que entonces era Procurador del Estado de México, Alberto Bazbaz, a raíz del cual la gente sugirió que le quitaran las zetas de su apellido para que éste quedara en la pura baba.

Recordaré parte de las crónicas que publiqué en El Economista sobre el suceso que precipitó la renuncia del abogado Bazbaz a la Procuraduría mexiquense: La mañana del lunes 22 de marzo, al no ser encontrada en su recámara, la niña de cuatro años Paulette Gebara Farah fue reportada como desaparecida ante la Procuraduría del Estado de México.

Por medio de las series gringas de detectives y médicos forenses, sabemos que en cualquier investigación criminalística las primeras 48 horas a partir del hecho delictuoso o de su denuncia son vitales para el esclarecimiento del mismo. ¿Qué hizo la Procuraduría del Estado de México durante este trascendente lapso? De inmediato, el lugar de los hechos fue visitado por los Servicios Periciales, Agentes Ministeriales, 10 vehículos y elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, así como un laboratorio móvil y cuatro perros entrenados -la nota no especifica entrenados para qué, si para cachar frisbees con el hocico o encontrar desaparecidos-. Más de cinco horas duró la investigación en el departamento y demás áreas del edificio -con pruebas de luminol, estudios de química forense y exámenes de poligrafía- no encontraron nada.

Parece ser que los perros donde más ladraron fue en la recámara de la pequeña, pero esto les pareció lógico a los agentes: Es normal que aquí ladren si consideramos que es el lugar donde están su ropa y sus juguetes . En castigo por ladrar donde, por lógica, hasta un gato ladraría, los sabuesos fueron puestos a rastrear 38 kilómetros cuadrados sin que encontraran a la niña. (Y tal parece que ni siquiera un frisbee).

Pese a que se percataron que en todo el departamento no había una sola señal de rompimiento de chapas, ventanas forzadas ni huellas ajenas a las de los habitantes de la construcción. Dictaminaron como móvil el secuestro. Y en contra de la lógica -ya no digamos de los expertos en la materia sino hasta la de los aficionados a las series de detectives- que indicaba que la recámara de la niña debería de haber sido preservada como el último lugar en donde estuvo la pequeña Paulette, los elementos del operativo al mando del Procurador Bazbaz permitieron que se convirtiera en salón de usos múltiples consistiendo la entrada de visitantes, amigos de la familia y hasta reporteros; ahí durmieron Arlette Farah, tía de Paulette y su marido; Amanda de la Rosa, amiga de la mamá de Paulette. Inclusive, hay pruebas documentadas por la reportera Adriana Estela Flores, de Milenio, la cual sugirió a Lizette Farah hacerle una entrevista en la recámara de su hija. Pero está todo regado , argumentó, bueno, mira, deja que lo limpien y mientras yo me arreglo para la entrevista . Esto último lo dijo cuando, su aún marido, al verla en pants y despeinada le preguntó: ¿Así vas a salir en la televisión? Aquí el cronista abre un paréntesis: (Los 15 minutos de fama televisiva, así sean a consecuencia de la desaparición de un ser querido, deben ser aprovechados con glamour. Que no se diga que la entrevistada es una fodonga o carece de ropa propia para proyectar un buen look de costa a costa y de frontera a frontera). A petición de la reportera la señora Farah fue entrevistada a los pies de la cama de Paulette. Cuyo colchón, nadie, jamás levantó. Lo mismo sucedió cuando las empleadas domésticas Erika y Martha Casimiro hicieron la cama, varias veces, tanto en la reconstrucción de los hechos como después de haber dormido en ella las visitas.

Y he aquí que luego de una nueva investigación en el departamento de la familia Gebara Farah, el 31 de marzo, Paulette fue encontrada muerta por asfixia, envuelta en una bolsa negra, cubierta por sábanas, en una rendija entre el colchón de su cama y una estructura del mueble.

Ante tanta pifia cometida, el principal daño colateral del caso Paulette fue la renuncia del Procurador, el licenciado Alberto Bazbaz.

Otra oportunidad

Más de dos años en la banca en espera de ser perdonado por la antigua falta y rogando a Dios ser recordado por su amigo Peña Nieto, dieron resultados y el fin de semana supimos que el abogado Alberto Bazbaz Sacal es el nuevo Director de la Unidad de Inteligencia Financiera, dependencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cuya misión es combatir las operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero) y el financiamiento del terrorismo.

En su nueva posición pública, Bazbaz recibirá reportes de operaciones financieras para analizarlas, también generará reportes de inteligencia para detectar operaciones que pudieran estar vinculadas con el lavado de dinero o el financiamiento al terrorismo -cualquier cosa que esto sea-.

No cabe duda que con el nombramiento del licenciado Bazbaz se confirma un viejo aforismo que dice: El verdadero amigo es aquel que a pesar de saber como eres te quiere .

Por lo demás, basado en la Ley de Lácteos que en uno de sus artículos establece: Al que le quema la leche hasta el requesón le sopla , los delincuentes -lavadores de dinero o financieros del terrorismo- tendrán mucho cuidado en no guardar dinero debajo del colchón, ya que dado el antecedente más reciente al que se enfrentó el nuevo funcionario será en este lugar donde primero busque.