Millennials escapan de la rutina y buscan la novedad en estar probando determinadas recetas.

Baby Boomers y Generación X establecen a qué supermercado van y cierta fidelidad con las marcas.

Los hábitos de compra y consumo de alimentos en almacenes de gran distribución son el objeto de interés de diferentes instancias.

¿Cómo compramos nuestra despensa? La respuesta a esta pregunta va más allá de una lista de productos que compramos regularmente o de la periodicidad en el tiempo con la que lo hacemos. Nuestros hábitos de consumo revelan algunas de las características de la generación a la que pertenecemos. Los Baby Boomers y la Generación X tienden a comprar una base de despensa que permanece casi fija y que está basada en un stock de alimentos básicos. La generación Millennial, en cambio, no es propensa a comprar para tener una base de alimentos almacenada, y por el contrario, compran los alimentos basados en los ingredientes específicos de una receta. Este hecho nos revela que además de la influencia de las recetas que son fácilmente accesibles en línea, los Millennials escapan de la rutina y buscan la novedad en estar probando determinadas recetas.

Además, esto no quiere decir que los Millennials estén volviendo a la cocina. La vuelta a la cocina se hace siempre y cuando no se vuelva algo rutinario. Esto se ve reflejado también en la periodicidad de las compras. Mientras que Baby Boomers y Generación X tienen un tiempo más o menos fijo que transcurre entre una ida y otra al supermercado, los Millennials prefieren ir cuando tienen el objetivo de hacer una receta en específico o cuando tienen tiempo fuera de la rutina. Además, los Baby Boomers y Generación X tienen más o menos establecido a qué supermercado van y cierta fidelidad con las marcas. Los Millennials están dispuestos a ir a diferentes tiendas por diferentes productos.

Para los Baby Boomers y Generación X, la responsabilidad sobre la compra de la despensa recae sobre una sola persona en el hogar, quien en la mayoría de los casos es una mujer (mamá, empleada doméstica o pareja). En el caso de los Millennials, se observa mayor diversidad en el hecho de quién es la persona que acude a hacer la compra. En muchas ocasiones, esta actividad se realiza en pareja, o incluso, se reparte por turnos, y en cuestión de género no hay distinción en quién acude al supermercado.

El concepto de ir a comprar la despensa va desapareciendo en las generaciones más jóvenes, ya que la despensa implica tener ciertos alimentos de base almacenados. Como los Millennials no muestran fidelidad hacia ciertas marcas, son más proclives a considerar algunas otras características de los alimentos que compran, como si son ecológicamente amigables, o si tal o cual ingrediente es benéfico para la salud. Así como esto representa un factor que llamaría potencialmente su atención sobre un producto, esto no quiere decir que sean activamente más proclives a cuidar su alimentación.

En cuestión del ahorro, es muy probable que Baby Boomers y Generación X sean más proclives a comparar precios y aprovechar promociones de descuento, los Millennials podrían ser más proclives a comprar un solo producto que se saliera de su presupuesto por el gusto de probarlo y sacrificar la compra de otros alimentos. En suma, nuestros consumos hablan sobre la tendencia que una generación le da a su visión de la vida: orientación a la seguridad de la rutina vs escape de la rutina, búsqueda de la novedad vs búsqueda de la estabilidad, buscar experiencias vs buscar satisfactores de necesidades, entre otras características.

Twitter: @Lillie_ML