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Daga Azucarada y Educar para Proteger el Futuro
“En nombre de Hipócrates, los médicos han inventado la forma de tortura más exquisita nunca conocida: la supervivencia”. Luis Buñuel 1900-1983.

Escribí lo siguiente hace casi 20 años en mi columna periodística: “La era de oro de los homínidos pasó. Somos los únicos ´Homo´ que existen después de un largo periodo de evolución. Pero ¿hacia dónde se dirige el Homo sapiens, acaso hacia el Homo diabeticus?” Hoy confirmo que sí.
Han sido muchas las enfermedades cuya historia natural han cambiado con la civilización. La mejora de las condiciones higiénicas y el avance en el manejo de muchas enfermedades agudas han permitido que la pirámide poblacional cambie, aumentando la expectativa de vida también llamada supervivencia por el afamado cineasta español Luis Buñuel, quién murió en nuestro país a la edad de 83 años. La Esperanza de Vida al Nacimiento (EVN) en México en 1940 era en promedio de 37 años y pasó a 75 años en 2020. Hay cálculos de que en este 2022 la EVN registrará una disminución a 71 años, con motivo del exceso de mortalidad asociada al Covid-19 y a la mala planeación de la “conversión” hospitalaria.
Sin embargo, aun frente a todo el avance tecnológico y el éxito en salud, las enfermedades crónicas del adulto como la Diabetes Mellitus (DM) -tomándome la licencia literaria de llamarla “Daga Azucarada”- están cobrando la mayor cantidad de víctimas, ya por muerte prematura o ya por discapacidad, convirtiéndose la DM en un problema de salud pública de proporciones epidémicas, que requiere del concurso de todos para prevenirla y controlarla.
La DM en 2019 fue la causante del 8.24% de los Años de Vida Saludables Perdidos, con una tendencia de crecimiento del 2.4% en la última década. El INEGI acaba de reportar la mortalidad 2021 definitiva: 140 mil 729 defunciones por DM como causa principal, a las que habría que sumar la fracción de muertes donde la DM es un factor desencadenante como las 225 mil 729 por enfermedades del corazón y las más de 12 mil por insuficiencia renal.
Hablando en términos económicos, la DM en México -con base en 2019 pero convertido a pesos del 2022- tuvo un “costo directo” de 38 mil 331 millones de pesos por la atención médica ambulatoria (12.5%) y de 267 mil 540 millones de pesos por la atención médica de sus complicaciones (87.5%). El costo indirecto de la DM ese mismo año fue de 236,850 millones de pesos por muerte prematura; 29,831 millones por menor productividad; 29,512 millones por invalidez y 29,138 millones por incapacidad laboral. En total 631,202 millones de pesos, es decir, el 70% del presupuesto público dedicado a la salud. Para dimensionarlo, es seis veces el presupuesto que se destinará al Insabi durante 2023 o el 73% de todas las remesas de dólares enviadas por nuestros paisanos de enero a septiembre de este año.
El próximo lunes se celebrará el “Día Mundial de la Diabetes” -otro más…- con el lema “Educar para proteger el futuro”, que tiene siempre como eje central la formación y la educación diabetológica, al ser la herramienta clave para que las personas que conviven con la enfermedad puedan evitar y reducir complicaciones futuras para gozar de una buena calidad de vida. Y es que, la educación en diabetes forma parte de los cuidados esenciales y, por tanto, es un derecho que debe garantizarse a los pacientes, a través de un sistema de salud centrado en la cronicidad y de profesionales sanitarios formados específicamente en diabetes.
Un ejemplo exitoso de “educar para proteger el futuro” y no caer bajo la daga azucarada ha sido el “Diplomado en Educación Terapéutica en Diabetes DETD-Gto” de la Universidad de Guanajuato, con fondos originarios de Innovación del Gobierno de Guanajuato y la comunión virtuosa con la Asociación Mexicana de Diabetes en Guanajuato para que los diplomantes adquieran sus conocimientos, habilidades y destrezas con personas que viven con DM.
El DETD-Gto inició en 2011 con el objetivo de formar profesionales de la salud, principalmente de instituciones de salud pública, para educar a las personas con diabetes en su propio manejo, como una estrategia costo-efectiva para reducir los costos sociales y humanos de la enfermedad en Guanajuato y el país.
Los profesionales de la salud egresados de este programa de educación continua, formados como educadores en diabetes, explican las bases teóricas y metodológicas para educar a las personas que viven con diabetes en su autocuidado; trabajan en equipos interdisciplinarios aplicando un enfoque preventivo e integral, teniendo un impacto significativo en la persona con diabetes, en su familia y comunidad.
A la fecha se han diplomado 577 educadores en diabetes, planificando cada uno en su generación un proyecto de educacion e investigación en DM dentro de su escenario profesional, su comunidad o trabajando con su propia familia, un promedio de 80 personas viviendo con o en riesgo de desarrollar respuestas.
A principios de este año, dentro del seguimiento de egresados del DETD-Gto, se aplicó una encuesta a 140 de ellos, contestando que lo más valioso que aprendieron fue la escucha activa, la empatía y el tratamiento con insulina. Refirieron además como resultado satisfactorio, el agradecimiento de sus pacientes por mejorar su manejo de la diabetes y su calidad de vida. Uno de los comentarios fue: “Había hecho otros cursos y definitivamente este fue el más completo. Mi relación con los pacientes ha mejorado notablemente, sus resultados son mucho mejores, su estado de ánimo en la consulta. Y mi manejo de la insulina es, sin exagerar, abismalmente mejor”.
Quiero reconocer desde esta columna a los rectores José Luis Lucio Martínez y Carlos Hidalgo Valadez; a los doctores Rosa María Aguilar Tlapale, Sergio Márquez Gamiño y Elvia Rodríguez Villalobos; y a cientos de profesores nacionales e internacionales que de manera altruista han hecho que el DETD-Gto sea un ejemplo mundial a seguir. ¡Felicidades! Y a darle que es mole de olla, pues la tarea aún es inmensa.
Concluyo, estimados lectores, diciéndoles que Guanajuato ha obtenido en los últimos diez años el primer lugar en el índice de calidad de la atención en diabetes, calificado por la Secretaría de Salud Federal y, cierto estoy, que los alumnos del DETD-Gto han sido parte importante de este logro, impulsados sin duda por la vocación a la salud de los miles de trabajadores sanitarios en Guanajuato, su secretario de Salud, el Dr. Daniel Díaz Martínez, y el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo quien ha contado con el apoyo de su Congreso para invertir como nunca en la calidad de vida de las personas.
*Éctor Jaime Ramírez Barba es médico cirujano, especializado en salud pública, doctorado en ciencias de la salud y en administración pública, y es diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXV Legislatura.

