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Opinión

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Crisis financieras y burbujas especulativas; ambición vs pánico (II)

(Segunda parte)

En la primera parte de esta entrega, se hizo referencia a las crisis financieras derivadas de la especulación que se hizo en Holanda en el mercado de tulipanes, que dio lugar a instrumentos financieros vigentes actualmente, como las acciones, el mercado secundario, los derivados, los futuros, las opciones y, en conjunto, a una Bolsa de valores, donde con el tiempo, en el segundo cuarto del siglo XVII, sobrevino una crisis especulativa, derivada de la conocida en la historia como “manía de los tulipanes”, que llevó a la quiebra a muchos holandeses que invirtieron todo su capital en esa flor icónica de los Países Bajos en la actualidad.

A lo largo del siglo XVIII sucedieron otras crisis financieras y burbujas especulativas en Francia, Inglaterra, y en uno de los casos quedó comprometido el territorio de Luisiana, actualmente estadounidense, cuya colonización dependió del financiamiento de un banco a la corona británica.

En el siglo XIX, otra crisis financiera, también en la zona de Luisiana, ocurrió durante la Guerra Civil en Estados Unidos (1861-1865). Los Confederados (estados del sur) exportaban algodón a Gran Bretaña desde el puerto de Nueva Orleans (fundado en 1718 durante la expansión de la Compañía del Mississippi) y financiaban el gasto militar mediante la emisión de bonos. Para atraer a más inversionistas, los bonos estaban respaldados con la producción de algodón. Como resultado lógico de la escasez provocada por la guerra, el precio del algodón fue aumentando y la demanda de bonos colateralizados también. En un intento muy torpe y arriesgado cuyo objetivo era lograr el apoyo inglés contra los Yanquis (estados del norte), los confederados dejaron de exportar algodón a Gran Bretaña, como herramienta de presión.

Aun cuando la consecuencia inmediata fue un incremento en el precio del algodón y un aumento sustancial en la demanda de los bonos, que duplicaron su precio, éstos tenían una cláusula de convertibilidad que requería que los inversionistas tomaran la posición física del algodón en el caso de que el gobierno Confederado dejara de pagar intereses.

En 1862, los Yanquis tomaron Nueva Orleans, principal puerto de exportación de los Confederados, bloqueando la entrada y salida de mercancías. Esto hizo prácticamente imposible aplicar la cláusula de convertibilidad de los bonos en algodón. Además, Gran Bretaña encontró nuevos proveedores de materias primas para su industria textil, iniciando las importaciones de algodón de Egipto, India y China. Los inversionistas perdieron la confianza en los bonos y éstos se desplomaron. Las consecuencias para la economía Confederada fueron desastrosas. Aun cuando desde el punto de vista militar, el punto de inflexión de la Guerra Civil fue la Batalla de Gettysburg en julio de 1863, desde el punto de vista financiero, inició en 1862 con la toma de Nuevo Orleans por parte de los Yanquis.

La crisis de los mares del sur, la crisis de Luisiana y el desplome de los bonos garantizados por algodón durante la Guerra Civil, además de repetir el patrón típico de ambición y pánico, tuvieron en común la necesidad de sus gobiernos de obtener financiamiento para solventar sus graves problemas de deuda, promoviendo, en un claro conflicto de interés, la compra de sus papeles emitidos. La manía de los tulipanes tuvo una intervención desafortunada por parte del gobierno holandés, que en un intento erróneo por remediar el problema, otorgó una opción a los compradores de futuros, alentando aún más la especulación y agravando el desplome del mercado. Los casos analizados también tienen en común que el valor del activo, motivo de la especulación, era dudoso o inexistente.

En la siguiente parte de este artículo analizaré burbujas especulativas más recientes, en donde no necesariamente fue la intervención de los gobiernos lo que provocó la crisis. En todas las burbujas financieras se cumple el patrón de ambición desmedida de los inversionistas, seguida por pánico. Sin embargo, lo más importante como inversionista es analizar el valor del activo que es objeto de la especulación. Finalizo con esta frase de Isaac Newton, quien después de perder su fortuna durante la crisis del mar del sur, dijo: “Puedo calcular el movimiento de las estrellas, pero no la locura de los seres humanos”.

*El autor es director general de Banca Privada y Mercados de Banco Monex. Sus opiniones son personales y reflejan su interés en aprender de la Historia.

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