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Opinión

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Conformismo

La que debería ser protagonista de la educación, la sociedad en su conjunto, es indolente, insensible y conformista, como en otros aspectos comunitarios.

Acabo de leer una conferencia de Pablo Latapí dictada en noviembre del 2007. En su concepto, los actores que son los responsables de la pésima situación educativa que padece el país, la cual arrastramos desde hace muchos años, son los que enumero a continuación.

La función pública, proveedora de salarios increíblemente elevados y que, generosa, ofrece al sujeto la oportunidad de medrar impunemente.

El gobierno federal, por no atribuirle verdadera prioridad a la materia y por ceder espacios vitales de su rectoría al sindicato magisterial, que, como cualquier otro grupo de poder a la mexicana, es ambicioso y corrupto.

El Congreso de la Unión que no tiene visión en este campo -¿o en todos?-, ni honda ni de largo alcance; que está atento solamente a los intereses partidistas. El Legislativo encierra varios cotos de poder, que aparentemente son antagónicos entre sí pero que están unidos, en realidad, en la defensa de sus abusos, arbitrariedades y manejos turbios, polvos de aquellos lodos del priato, vgr., el sostenimiento de las llamadas clientelas, te doy licencia para la ilegalidad a cambio de tu voto.

Al parejo de indiferencia están los gobiernos estatales y su congresos locales. Los empresarios dizque exigen, pero no se involucran y menos apoyan.

Otros responsables son los propios maestros, sin iniciativas ni sentido de vocación, que ven su chamba como cualquier otra y permanecen inermes frente al sindicato del sector. Y la que debería ser protagonista, la sociedad en su conjunto, que, como en otros aspectos comunitarios, es indolente, insensible y conformista.

Clama Latapí para que despierte una gran energía capaz de dinamizar a todos , un despertar en el que mucho tienen que ver los investigadores de la educación. Y los actores y los que deberían serlo: la Federación, los funcionarios de la SEP y de las secretarías de Educación de los estados, los legisladores, los profesores, el sindicato, los padres de familia, los medios de comunicación y los ciudadanos en general.

Contra la realidad que significan los niños y jóvenes que salen desarmados, moral e intelectualmente, de escuelas y de planteles de enseñanza superior , los que no pueden asistir a ninguna, las generaciones perdidas y el desperdicio irreversible del tiempo , mismo que es, dice don Pablo, un recurso no renovable, el principal activo de las personas y las sociedades.

parroyo@eleconomista.com.mx

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