En el sitio conacyt.mx/?page_id=49 se lee que “El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es la institución responsable de establecer las políticas públicas en humanidades, ciencia, tecnología e innovación de México. Como cabeza del sector CTI [ciencia, tecnología e innovación], define estrategias, articula y coordina las capacidades nacionales en investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación del país (...) tiene por objeto ser la entidad asesora del Ejecutivo federal y especializada para articular las políticas públicas del gobierno federal y promover el desarrollo de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación a fin de impulsar la modernización tecnológica del país”.

En diciembre próximo cumplirá 51 años de existencia y después de tanto tiempo no se ve que haya hecho mucho para “promover el desarrollo de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación a fin de impulsar la modernización tecnológica del país”.

Algunos datos. México aparece en el lugar 32 en el Índice de Preparación para las Tecnologías de Frontera 2021 elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que clasifica a 158 países de acuerdo con su progreso en el uso de las llamadas tecnologías de frontera, como el blockchain, la robótica, el 5G, la inteligencia artificial, la nanotecnología, el internet de las cosas, los drones o la impresión 3D, y a su inversión económica, material, de capital humano y esfuerzo tecnológico.

México comparte ese lugar con Bahréin, está debajo de 55 países, entre ellos Brasil (23) y Chile (28) y muy lejos de los primeros tres, que son Estados Unidos, Suiza y el Reino Unido.

El Índice Global de Innovación es elaborado cada año por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de las Naciones Unidas y clasifica a los países por su capacidad y éxito en la innovación. En su edición 2020, México aparece en el lugar 55 de entre 131 países, debajo de Chile y muy lejos de los primeros tres: Suiza, Suecia y Estados Unidos.

Y, en Índice de Ciudades Innovadoras 2021, realizado por  2ThinkNow, empresa australiana especializada en análisis de datos, dado a conocer hace unos días, solo aparecen cuatro ciudades mexicanas de entre las 500 que se incluyen en el índice: Ciudad de México (lugar 161), Monterrey (373), Guadalajara (380) y Puebla (451).

En Latinoamérica, la CDMX es superada por las brasileñas Rio de Janeiro (105) y Sao Paulo (134).

Al ver los lugares que nuestro país y sus ciudades obtienen en diferentes índices o clasificaciones internacionales que evalúan innovación y tecnología, es evidente que está mal preparado para competir con un buen número de países que claramente han hecho mejor las cosas.

Desde su fundación, Conacyt ha tenido 14 directores generales que aparentemente cobraron sin desquitar su sueldo.

La actual directora, María Elena Álvarez-Buylla, es una “científica” pintoresca que, entre las muchas tonterías que ha dicho, está una de 2015, cuando durante un seminario zapatista, dijo que “la ciencia occidental es la que ha producido los avances más deslumbrantes y, quizá, más inútiles como la llegada a la Luna”.

Durante el gobierno de la 4T no avanzarán la ciencia y tecnología en México. Conacyt sale sobrando.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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