Existe desde hace varios años un rechazo creciente de la mayoría de la gente hacia las instituciones, los partidos, los diputados y los políticos en general.

Este rechazo, sin duda justificado en muchos casos por escándalos personales de algunos de los miembros de esas instituciones, ha sido un obstáculo histórico para consolidar nuestra democracia y el estado de derecho.

Este rechazo, superior al 55% en el caso de los partidos históricos, PRI, PAN, PRD, será un factor muy importante a la hora de votar en las elecciones del próximo año y puede impedir que a la oposición gane las elecciones si la gente no sale a votar si tiene que hacerlo por alguno de esos partidos.

Este rechazo afecta también a Morena, ya que según algunas encuestas es del 41%, sin embargo, en este caso ese rechazo no será tan importante por la imagen positiva que sigue teniendo López Obrador que hará que la gente salga a votar por él, más allá de su partido. Por otro lado, en el caso de los ciudadanos que reciben apoyos sociales del gobierno, seguramente serán presionados a salir a votar ante la amenaza de perderlos si pierde Morena.

Es muy frecuente escuchar, entre miembros de las organizaciones de la sociedad civil el rechazo a que en las marchas y manifestaciones que convocan participen políticos y miembros de partidos. Esta posición es muy contradictoria ya que, por un lado, no quieren saber nada de los partidos, y por el otro exigen que estos les abran espacios a candidatos externos que propongan las organizaciones. O sea, los rechazan, pero quieren ser candidatos de ellos.

Para mi ese rechazo generalizado a partidos y a los políticos es irracional y es parte de la falta de cultura política de gran parte de la población. No puede calificarse negativamente a toda la clase política por los escándalos y deshonestidad de algunos de ellos.

Siempre recuerdo un informe elaborado hace ya varios años por Dante Caputto, director del PNUD, sobre la democracia en América Latina, en donde señala:

“La construcción democrática se plasma a través de la política. Este informe no es benévolo a la hora mostrar la gravedad de la crisis política y los políticos. Pero estos políticos son los que han dado las luchas, los que han optado entre costos, los que han pagado con su prestigio u honor sus defectos o faltas. No tienen la pureza de quienes solo asumen el riesgo de opinar”.

“Algunos temen y abandonan, otros cometen errores y, de una u otra manera pagan por ellos, pero una mayoría hace algo más que opinar de cómo deberían ser hechas las cosas”.

Yo tengo mas de 45 años participando en la vida política nacional, a veces en el gobierno, 15 años en el legislativo cómo parte de un partido político y muchos años desde organizaciones de la sociedad civil, y coincido plenamente con los que dice el informe de Dante Caputo, es muy fácil opinar, participar en la vida política en forma activa acaba con el nombre y el prestigio de quienes lo hacen, pero sin ellos no habría política y democracia.

Rechazo por eso, el rechazo de las organizaciones de la sociedad civil y de muchos ciudadanos a los partidos y a los políticos y estoy convencido que, en la actualidad, si no acaba ese rechazo, las posibilidades de que la oposición gane la mayoría en la cámara de diputados el próximo año, son nulas.