Indistintamente de lo que está pasando los factores de poder siguen compitiendo y parece que no pueden parar. Porque parece que para contrarrestar las derrotas que la pandemia nos da a diario en cuestión de víctimas humanas, económicas y políticas, hoy hay varias carreras que se han iniciado para tener una serie de pequeñas victorias ante tanta adversidad. 

Iniciando por la conquista del espacio, siguiendo por la cura del coronavirus, y rematando con el triunfo deseado en las elecciones del 2021.

El lanzamiento de la misión Demo-2 de SpaceX y la NASA es ciertamente una pequeña victoria en tiempos de pandemia para un país que parece que se ahoga bajo las más de 100,000 muertes y reciente brote de protestas en contra de la violencia racial. 

El aire regresa a los pulmones, aunque sea por un momento, cuando Elon Musk inspira y demuestra que la ciencia ficción puede volverse realidad, que la colonización de Marte podría no estar tan distante, y que además Estados Unidos podría dejar de depender de Rusia para enviar a sus astronautas al espacio.

Algo que no se había logrado en los últimos nueve años y que ciertamente ha conseguido funcionar como un analgésico que, además de distraer a los espectadores de la triste realidad, ha conseguido volver a proyectar el poderío estadounidense, en un momento en donde el gigante con pies de barro parece desmoronarse ante el abismo de la incertidumbre. 

Porque lo único cierto, dentro de lo incierto, es que nada volverá a ser como antes y que nadie estará seguro hasta que una o varias vacunas salgan al mercado en una lucha que varios laboratorios enfrentan contrarreloj. 

Laboratorios en países como Estados Unidos, China, Reino Unido, Japón, Israel e incluso Tailandia han iniciado desde principios de año, una lucha por salvarnos la vida, con esfuerzos que van centrados en el desarrollo de una vacuna más tradicional, que utiliza partes de un virus desactivado para estimular la inmunidad, o en el desarrollo de otras basadas en tecnologías emergentes que utilizan versiones sintéticas del código genético del virus.

Nadie sabe quién ganará la carrera. Pero lo que sí se sabe es que los anuncios de sus avances y resultados prometedores se han vuelto las pequeñas victorias de millones de personas alrededor del mundo. Cuando una extraña mezcla de, esperanza y fe ciega, hace que se nos vuelvan a llenar de aire los pulmones. 

Aunque sea para perseguir el triunfo de las elecciones del 2021 por carretera, atravesando un mapa que se ha teñido de rojo, por lo que hoy parece ser nuestra “nueva normalidad”. 

 

¿Será que las giras del Presidente han regresado para salvar el futuro electoral de su partido porque el coronavirus ha conseguido dejar al 2020 con la rodilla destrozada?

Lo cierto es que la presencia es la clave del éxito del posicionamiento de cualquier marca, que en el 2021 se juegan más de 3,000 puestos de elección popular y 13 gubernaturas, y que contra viento y marea las giras del presidente se reanudarán este lunes con una ruta que va desde Cancún, Quintana Roo a Sayula, Veracruz.

¿Será esta su manera de tener una pequeña victoria ante una curva que no se aplana? 

Porque después de casi 10,000 muertes tanto él como sus adversarios viajan hacia sus sueños en coche. Pero con la diferencia de que estos piden su renuncia.

¿Quién ganará esta carrera?

El último en salir apague la luz

Twitter: @HenaroStephanie

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