El nacionalismo es emoción, pero también es guerra.

Boris Johnson es David Cameron y también es Theresa May. Los tres hablaron de nacionalismo para justificar la organización del referéndum del Brexit, y los tres decidieron llevar a cabo una guerra a través de la retórica en contra de la Unión Europea.

Pero la realidad ha alcanzado a los británicos que se observan aislados y con problemas de abastecimiento en los supermercados tipo Sainsbury’s, en McDonald’s o en la cadena de restaurantes portugueses Nando’s. La realidad también ha alcanzado a Coca Cola, cuyas plantas de Londres, Escocia y Gales presentan escasez de aluminio para fabricar latas.

¿En dónde están Cameron y May para echarles una mano a empresarios que no logran integrar a su equipo de trabajo a agricultores?

¿En dónde se encuentra Nigel Farage para que escuche a los dueños de hoteles que han tenido que cerrar cuartos porque no hay personal que les de mantenimiento?

¿En dónde se encuentran los políticos que votaron por salir de la Unión Europea y que ahora no la tienen tan sencillo para contratar plomeros, electricistas e ingenieros mecánicos para que les resuelvan problemas caseros?

Pero quien se lleva las palmas de cinismo es Boris Johnson, personaje que prometió canalizar 350 millones de libras a la semana al sistema de salud británico. ¿Por qué no cumple?

¿En dónde está el primer ministro acercando su hombro a un millón de británicos que viven en la Unión Europea y que ahora se enfrentan a la incertidumbre?

¿En dónde están los tres millones de europeos que viven o vivían en Reino Unido?

El país de Boris Johnson necesita entre 60,000 y 76,000 camioneros, que después de que entrara en vigor la nueva ley de inmigración y que enfrentaran a la pandemia confinados, decidieron abandonar Reino Unido.

¿Quién paga el costo del Brexit?

El año 2016, el del referéndum, era una feria de retórica nacionalista pocas veces vivida.

“El referéndum no solo era un voto para salir de la Unión Europea. Parte de un sentimiento profundo y (…) con frecuencia justificado, que mucha gente percibe hoy en día, y es que el mundo funciona bien para algunos privilegiados, pero no para ellos”.

¿Es una frase de AMLO? No, es de Theresa May durante su gobierno. La retoma Michel Barnier en su libro La gran ilusión. Diario secreto del Brexit (2016-2020), de la editorial Akal.

El discurso de May es perturbador, porque son los británicos los que se sienten incómodos de encontrar anaqueles vacíos en las tiendas.

Barnier fue el negociador de la Unión Europea frente a los británicos. Y subraya que Reino Unido está más aislado, no solo del mundo comercial sino en términos geopolíticos. ¿Competirá contra China sin el apoyo de los 27? Barnier escribe: “¿O es mejor estar juntos, solidarios antes que solitarios?”

El solo divorcio deja a Reino Unido fuera de 759 acuerdos de todo tipo que tiene la Unión Europea con 168 países. ¿En cuánto tiempo va a negociar Reino Unido esos acuerdos? ¿Tiene el equipo necesario para las negociaciones?

El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey era de los que pensaba que la tensión de la cadena de suministros o el incremento de precios se irían rebajando, sin embargo, ha cambiado de opinión. Ahora señala: “Otros tendrán una opinión distinta, pero yo no puedo evitar empezar a preocuparme por esta persistencia en el mercado laboral”. Lo dice en referencia a la escasez de mano de obra.

El Brexit ocurre en la época de la posverdad donde la mentira es deseada y aplaudida por gran parte de las poblaciones, lo mismo estadounidenses, mexicanas o británicas.

¿Cuándo anunciará el presidente López Obrador el cronograma para importar la UE en América Latina?

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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