El 19 de abril pasado, un encabezado de un diario argentino fue: Macri dijo que, si en el 2015 es Presidente, mantendrá el control estatal sobre YPF. Ayer había cuestionado duramente la expropiación. Hoy argumentó: ‘Si ya se ha hecho el daño de romper con un compromiso que se asumió en el 92 por los mismos que lo habían asumido, volver a cambiar en el 2015 no sería bueno’ .

El senador Carlos Menem no participó en la votación reciente. Siendo Presidente de Argentina (1989-1999) promulgó la ley para transformar Yacimientos Petrolíferos Fiscales Sociedad del Estado en YPF Sociedad Anónima.

En enero del 2010 recibí Réquiem por un país perdido (en su portada está la imagen del desierto); el día 31 murió su autor, Tomás Eloy Martínez. En señal de duelo, el libro permaneció cerrado. Lo leí tras el anuncio de la expropiación del 2012.

Según Tomás, siempre hay un culpable para los males infinitos que aquejan a la nación. Carlos Menem, discípulo de Perón, cree que hay una gran culpa: la memoria, el rencor, la resistencia a olvidar. Nadie sabe qué es el peronismo. Y porque nadie sabe qué es, el peronismo expresa el país a la perfección. Cuando un peronismo cae, ya sea por corrupción, por fracaso o por mero desgaste, otro peronismo se levanta y dice:

‘Aquello era una impostura. Este que viene ahora es el peronismo verdadero’. Mudar de piel a tiempo es lo que ha salvado al peronismo de la extinción. La doctrina consistió primero en tres simples apotegmas: justicia social, soberanía política e independencia económica (1991).

En 1993 preguntó: ¿La Argentina es una potencia o una impotencia, un destino o un desatino? .

El PIB descendió en el periodo 1999-2002. Entonces, Tomás escribió Meditación sobre la crisis, Una lectura de las ruinas, Fábula de la cigarra y las hormigas y País sin nación (2002). Percibo desolación:

De ahí que la Argentina se haya convertido en un país ciclotímico, tan propenso a los terrores agudos como a los optimismos infundados (2001).

Es difícil imaginar, entre tanta ruina, que el país esté ‘condenado al éxito’, según la expresión de deseos del nuevo Presidente (2002).

‘Llevamos por lo menos dos décadas y media gastando más de lo que tenemos’, me dijo un vendedor de diarios y revistas. Cientos de veces se ha dicho que es preciso rehacer a Argentina desde cero. Se conocen de memoria los males que aquejan al país. Tal vez alguien conozca los remedios. Lo que no se ve por ninguna parte, sin embargo, es el coraje para aplicarlos, desoyendo los intereses mezquinos de clase, de grupo, de feudo (2002).

Luego afirmó: La mayoría de los economistas supone que el 2003 estará signado por una reactivación de la economía argentina y, acaso, por el principio de una etapa de crecimiento .

Y continuó: Sin embargo, mientras las esperanzas y las predicciones van por un lado, la realidad persiste, inmóvil, en otro. Los dirigentes políticos de todo signo anteponen sus rencillas a la salud de las instituciones (2003).

El Producto Interno Bruto aumentó durante el periodo del 2003 al 2011. ¿Qué pasará próximamente?

El título de un artículo del venezolano Moisés Naím es: YPF pronto será el menor de los problemas de Argentina (Financial Times, 18 de abril).

[email protected]