El café en México es la materia prima de la cual dependen aproximadamente 3 millones de familias, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café AC. Este cultivo ocupa el primer lugar como producto agrícola generador de divisas y empleos en el medio rural, ya que, debido a las características del cultivo, emplea para sus labores de limpia, cosecha y beneficiado del grano una gran cantidad de mano de obra

Desde el ciclo 2005-2006 la producción de café reporta una tendencia decreciente, de acuerdo con cifras de la International Coffee Organization (ICO).

Durante la década reciente la cosecha nacional se redujo a una tasa promedio anual de 4.2%, para ubicarse en su nivel más bajo desde 1980, año a partir del cual se tiene registro estadístico.

Generando inestabilidad social en las zonas productoras caracterizadas por productores de predios menores a 5 hectáreas y en su mayoría de zonas indígenas de alta y muy alta marginalidad.

El principal factor que explica la disminución de la producción nacional es la reducción sostenida en la productividad de los cafetales a causa del alto índice en cafetales viejos, así como en años recientes, por las afectaciones de la roya del café.

Esta situación ha impactado en una reducción de la producción nacional en el último ciclo, llegando a 2.2 millones de sacos de café, los cuales, en comparación con los 6 millones de sacos que se registraron en el ciclo productivo 1999-2000 (Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados), representan una caída de 70% en la oferta del aromático.

A partir del 2013 se están realizando alianzas estratégicas entre productores y diversas agroindustrias que han iniciado con la renovación de cafetales y producción de planta resistentes a la roya para atender esta problemática; esta renovación, de acuerdo con las posibilidades del productor, ha sido parcial o total, pero el ritmo que se requiere debe ser más acelerado, a fin de poder revertir esta situación.

Con la participación de la agroindustria y de las organizaciones sociales de productores se han desarrollado esquemas orientados al incremento de la productividad, a través de: la renovación y mantenimiento de cafetales con paquetes tecnológicos adecuados, certificación de prácticas sostenibles, establecimiento de viveros, financiamiento, rehabilitación de beneficios húmedos y secos, formación de técnicos especializados en alta productividad y programas de capacitación, asesoría y consultoría.

Por el número de productores, como por las zonas marginadas donde se encuentra el café, es de las actividades productivas más importantes de México, ya que al elevar la productividad y producción de los cafetales, se mejoran las condiciones de vida de los productores, proveyéndoles un mayor ingreso, además de incentivar el arraigo en las regiones donde se produce.

Reposicionar de nueva cuenta a México como uno de los principales países productores de café es viable, considerando los programas, acciones estratégicas, la participación decidida de productores, empresarios, intermediarios financieros, dependencias gubernamentales, despachos de asistencia técnica, etcétera, aunado al reconocimiento que se tiene del grano aromático por su calidad y por la incorporación de prácticas productivas sustentables.

Actualmente, el principal reto para el sector cafetalero nacional es la recuperación de la producción a través de la renovación de los cafetales, con variedades de cafeto de mayor productividad y resistencia a las plagas y enfermedades, aspectos que abordaré mañana en la segunda parte de este artículo.

*Efraín Hernández Martínez es Residente Estatal de FIRA en Chiapas. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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