Es curioso, pero ayer 9 de junio, escribí en este espacio sobre cómo los políticos se transforman cuando logran acceder al poder después de haber pertenecido a la oposición.

Y digo que es curioso porque el presidente Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa matutina, corroboró lo que aquí anoté.

Y demostró que como presidente ve las cosas muy diferentes a como las vio desde 1988, cuando se sumó a las filas de la oposición después de renunciar al PRI, donde militó durante 18 años.

Lo que sucedió durante la conferencia de prensa corroboró que el presidente ya olvidó los 30 años que vivió como opositor acérrimo de los gobiernos neoliberales.

Durante esas tres décadas, ya fuera como dirigente social o partidista o como jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel buscó cómo arrebatarle el poder al PRI y al PAN. En 1988, 1994 y 2000 apoyó la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas y a cientos de candidatos que el PRD postuló para cargos de elección. Siendo presidente nacional del PRD logró que perredistas ganaran los gobiernos del DF, Baja California Sur, Nayarit, Tlaxcala y Zacatecas.

Fue el candidato presidencial del PRD en 2006 y 2012, y perdió ambas elecciones. En el 2014 logró el registro del partido de Morena y como candidato presidencial morenista ganó la elección del 2018.

Para llegar a donde ha llegado, hizo alianzas con partidos y organizaciones que se oponían al PRI y al PAN y al modelo neoliberal que ambos sostuvieron; mediante encuestas determinó dónde y con qué candidatos tenían mayores probabilidades de ganar elecciones; buscó y logró el apoyo de los gobernadores perredistas a favor de los candidatos del PRD, primero y, en 2018, el de varios gobernadores de diferentes partidos en pro de los candidatos de Morena; también obtuvo el apoyo de sindicatos y organizaciones sociales de izquierda; en sus discursos señaló las grandes fallas de los gobiernos del PRI y del PAN, los acusó de ser corruptos y de no combatir eficazmente la inseguridad y la corrupción; utilizó grupos de redes sociales, influencers y analistas para insistir sobre las grandes fallas de los gobiernos dirigidos por tecnócratas neoliberales; realizó campañas en medios de comunicación y redes sociales señalando los que a su juicio eran los grandes fracasos de los gobernantes priistas y panistas; contó con el apoyo de analistas, columnistas y periodistas afines a él y a sus propuestas.

En pocas palabras, durante 30 años AMLO hizo todo lo que debía hacer para arrebatarle el poder a los neoliberales y conservadores.

Hizo lo mismo que supuestamente haría un autodenominado Bloque Opositor Amplio (BOA) para arrebatarle el poder a Morena, según se anota en un “documento confidencial” que “alguien” envió a Palacio Nacional, y que el director de Comunicación Social de la Presidencia, Jesús Ramírez, leyó durante la conferencia de prensa.

La lectura pública de dicho documento se hizo con el propósito de presentar al BOA, si es que existe, como un grupo dispuesto a utilizar métodos aviesos para lograr sus propósitos.

Vaya que se transformó AMLO. Ahora critica los métodos, todos ellos legales, que utilizaría el BOA para quitarle el poder a Morena, olvidándose que son los mismos que él usó y que tan buenos resultados le dieron.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.