La mayor fusión del 2012 en México se tambalea. Ya ?no se puede dar como un hecho consumado. El visto bueno de la CFC vale poco si EU dice no .

México es un país de oligopolios y estamos más que acostumbrados a ello: resignados. La autoridad que combate las prácticas monopólicas ni siquiera se molestó en poner condiciones a una operación que afecta a la empresa que controla 60% de un mercado que vale más de 150,000 millones de pesos al año.

El 15 de noviembre del 2012, la CFC aprobó sin condicionamientos la compra de 51% de Grupo Modelo por parte del grupo belga AB InBev. El Departamento de Justicia de Estados Unidos tardó 76 días más que la CFC en definir su posición: La fusión entre estas dos grandes empresas cerveceras se traducirá en una menor competencia y en mayores precios para los consumidores , dijo Bill Baer, subprocurador a cargo de la División Antitrust.

Entre México y Washington hay 3,508 kilómetros y un mundo de diferencia: resignación y combate. En México, los consumidores dedican 9.5% de su gasto a las bebidas alcohólicas, según la encuesta Ingreso Gasto de los Hogares. Dos grupos tienen más de 98% del mercado de la cerveza: Modelo y Heineken. Esto implica prácticas monopólicas evidentes y cotidianas: son mayoría los bares que sólo venden productos de una de las empresas. El dominio del mercado también les permite subir los precios por encima de la inflación. La cerveza ha subido aproximadamente 40% desde el 2008. En ese periodo, 23.9% ha sido la inflación acumulada.

La fusión y compra de empresas de bebidas alcohólicas es una tendencia global que pega con fuerza en EU. El Departamento de Justicia ha decidido dar la pelea contra la fusión de AB InBev y Modelo para dejar claro que no ve con buenos ojos esta moda en favor de la concentración. La suma de las marcas de AB InBev y Corona dará al grupo con sede en Bélgica dominancia sobre 46% del mercado cervecero estadounidense que vale 80,000 millones de dólares.

El litigio planteado por el Departamento de Justicia de EU obligará a un replanteamiento radical del plan de negocio anunciado por AB InBev, de acuerdo con el Financial Times. Hay tres opciones: primera, una batalla legal frontal para preservar los términos del acuerdo; segunda, el desarrollo de un programa de ventas que incluya la comercializadora en EU y quizá, algunas fábricas en México y, tercera, el retiro de la oferta de compra. Esta última le permitiría reducir la incertidumbre, aunque le dejaría pendiente un tema: ¿qué hacer con 50% de grupo Modelo que ya tiene?

La mayor fusión del 2012 en México se tambalea. Ya no se puede dar como un hecho consumado. El visto bueno de la CFC vale poco si el Departamento de Justicia dice no . Por eso se desplomaron las acciones de las tres involucradas: Grupo Modelo, 6.7%; AB InBev, 7.6%, y Constellation, la distribuidora de Modelo en EU, 17 por ciento. En EU, el desenlace jurídico tardará varios meses. En México, nos corresponderá el papel de espectadores que tenemos en algunos de los grandes eventos. La CFC tendrá la ocasión de demostrar que quiere hacer algo en el mercado cervecero. A mediados del 2011, las cervecerías artesanales Primus y Minerva presentaron a la CFC 45 pruebas de acciones monopólicas que impiden el acceso de las artesanales al mercado. Ellas tienen menos de 1%, pero buscan dar la pelea. ¿Cómo jugará la CFC? Resignación o combate. Ése es el dilema.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx